El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que, en la primera mitad de marzo, la inflación de los consumidores mexicanos registró una ligera desaceleración, ello como consecuencia de la caída de los precios de las gasolinas.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró en la primera quincena de marzo un avance de 0.11% respecto a la quincena previa, mientras que a tasa anual se ubicó en 3.71%, dato menor al de 3.87% que se registró en la segunda quincena de febrero.

El resultado está en línea con la proyección de 15 especialistas consultados por Reuters, quienes esperaban que los precios al consumidor registraran una variación de 3.72 por ciento. Asimismo, se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico) de 3% +/- 1 punto porcentual.

La desaceleración de la inflación se da en un contexto donde los precios internacionales del petróleo sufrieron una drástica caída, que permitieron compensar las compras de pánico que iniciaron con la llegada del coronavirus a México.

La caída del precio del petróleo fue lo que ayudó a la desaceleración de la inflación, pese a las compras de pánico que se presentaron, coincidieron analistas.

“Los menores precios internacionales del petróleo explican la desaceleración anual; en menor medida, contribuyeron los bienes agropecuarios. La inflación subyacente regresó a niveles similares a los de cierre del 2019, en especial por servicios, pues mercancías se mantuvo sin cambios”, explicó Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico de Ve por Más (Bx+).

Panorama incierto

Analistas mencionaron que ante la caída de los precios del petróleo, la pandemia del coronavirus así como el tipo de cambio hacen que el panorama de la inflación sea incierto, por lo cual se necesita cautela.

“El reporte sugiere la necesidad de continuar cautelosos en este frente, no sólo por el efecto de la divisa sino también por la disrupción a cadenas de suministro que podría añadir presiones. Estamos de acuerdo con el comunicado del Banxico de la semana pasada en que el panorama de inflación se ha vuelto más incierto, aunque mantenemos nuestro pronóstico de cierre de año en 3.6%”, refirió Banorte.

Por su parte, Andrés Abadía, senior international economist de Pantheon Macroeconomics, indicó que si bien la estimación era que la inflación convergiera, gradualmente, a la mitad del rango objetivo del Banxico por la recesión y la caída de precios del petróleo, el colapso del peso frente al dólar ha hecho que el pronóstico sea “extremadamente desafiante”.

A detalle

Al interior del reporte se puede observar una disminución en el precio de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, de 0.35% anual. Esto se debió a que si bien las tarifas incrementaron 4.99%, los energéticos presentaron una baja en sus precios de 2.47 por ciento.

Cabe destacar que en este rubro el gas doméstico LP mostró una disminución en su precio de 7.54%, el gas doméstico natural de 8.91%, la gasolina de bajo octanaje de 2.19% y la gasolina de alto octanaje de 0.61 por ciento.

En el caso de la inflación subyacente —aquella que elimina de su cálculo los bienes y servicios, cuyo precios son más volátiles— se ubicó en 3.51 por ciento. Esto fue resultado de un incremento del precio de las mercancías de 3.77% anual y de los servicios en 3.42 por ciento.

En el lado de la inflación no subyacente, ésta se ubicó en 4.04% anual. Dentro de ésta, el rubro de agropecuarios mostró un aumento de 10.46% anual en sus precios, en donde las frutas y verduras se encarecieron en 15.70% y los pecuarios 6.05 por ciento.

ana.martinez@eleconomista.mx