Los precios al consumidor en Estados Unidos cayeron en diciembre por primera vez en nueve meses debido a un derrumbe del costo de la gasolina, pero las presiones inflacionarias subyacentes permanecían altas por el aumento sostenido de los costos de la vivienda y de la salud.

El Departamento del Trabajo informó que su índice de precios al consumidor cayó 0.1% el mes pasado, la primera baja y la lectura más débil desde marzo del 2018.

En los 12 meses hasta diciembre, el IPC subió 1.9 desde 2.2% anual registrado en noviembre. Las lecturas de inflación de diciembre estuvieron en línea con las expectativas de los analistas.

En general, el reporte apuntó a una inflación moderada, que podría respaldar los comunicados recientes de funcionarios de la Reserva Federal (Fed) sobre ejercer la cautela a la hora de subir las tasas de interés este año.

“La Fed tomará esto como una prueba más de que las presiones sobre los precios están aumentando más lentamente de lo que algunos temían, basados en el fuerte crecimiento y el ajustado mercado laboral del último tiempo”, comentó James McCann, economista global senior de Aberdeen Standard Investments.

Excluyendo los volátiles componentes de energía y alimentos, el IPC subió 0.2%, un avance idéntico al de los dos meses anteriores. En los 12 meses hasta diciembre, el llamado IPC subyacente subió 2.2%, igualando la lectura de noviembre.

El IPC de Estados Unidos subió 1.9% en el 2018, una desaceleración frente al incremento de 2.1% del 2017. El IPC subyacente aumentó 2.2% en el 2018 contra un avance de 1.8% en el 2017.

La Fed, que tiene una meta de inflación de 2%, sigue una medición diferente al momento de decidir su política monetaria, el llamado índice de precios de gastos de consumo personal (PCE, por su sigla en inglés) subyacente.

El índice de precios PCE subyacente subió 1.9% interanual en noviembre tras avanzar 1.8% en octubre. En marzo alcanzó 2% por primera vez desde abril del 2012.

La semana pasada, el presidente de la Reserva, Jerome Powell, declaró que el banco central puede ser paciente con su política monetaria toda vez que la inflación se mantiene estable, lo que da margen para evaluar si la economía se desacelerará este año como teme el consenso del mercado.

El banco central de Estados Unidos elevó las tasas el año pasado ante el sólido crecimiento económico que se registró y un desempleo que fue el más bajo en medio siglo. Powell ha dicho que, por ahora, no hay evidencia que sugiera una alta probabilidad de recesión.