La tasa de inflación anual de Estados Unidos se situó, el pasado mes de febrero, en 2.7%, lo que representa un incremento de dos décimas con respecto a la lectura del mes anterior, donde se ubicó en 2.5%, y supone su nivel más elevado desde marzo del 2012, según ha informado el Departamento de Trabajo.

El dato del mes de febrero se explica por un repunte de 15.2% en los precios de la energía, el mayor registro que se tiene desde septiembre del 2011, con un encarecimiento de 30.7% de la gasolina en el país estadounidense. Por su parte, el precio de los alimentos se mantuvo estable en el segundo mes del 2017.

Sin tener en cuenta el impacto de los precios de la energía y los alimentos frescos, la tasa anual de inflación subyacente alcanzó 2.2% en el mes de febrero, una décima por debajo del dato de enero (2.3 por ciento).

No obstante, si se toma como referencia el mes anterior, los precios en Estados Unidos se incrementaron 0.1%, cinco décimas por debajo de la lectura de enero y su menor avance mensual desde julio del 2016.

La energía se abarató 1% en febrero, frente al encarecimiento de 4% del mes anterior, mientras que los alimentos se encarecieron 0.2%, una décima por encima de la lectura de enero. Al excluir estos dos componentes volátiles, la lectura de la tasa mensual de inflación subyacente alcanzó 0.2%, una décima por debajo del dato del mes anterior.

Después de la publicación de este dato, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció su alza de un cuarto de punto en su tasa de interés, ubicándola en 1 por ciento.