El índice de precios al consumidor de Estados Unidos no registró cambios en julio, desafiando las previsiones del mercado de un alza del 0.2%, mientras que la medición que excluye los rubros volátiles de los alimentos y la energía experimentó su menor incremento desde febrero.

La llamada medición subyacente, que no tiene en cuenta los alimentos y la energía, subió un 0.1%, por debajo del 0.2% esperado por los analistas consultados por Reuters.

La baja inflación da margen a la Reserva Federal para lanzar un nuevo estímulo monetario.

A tasa anual, la inflación general fue la menor desde noviembre del 2010.

RDS