Los precios al consumidor de Estados Unidos subieron menos de lo esperado en septiembre, frenados por una desaceleración del valor de los alquileres y una caída de los precios de la energía, además las presiones inflacionarias subyacentes parecieron enfriarse levemente.

Los incrementos de precios fueron modestos, pese a que la mayoría de las mediciones apunta a un mercado laboral muy sólido en Estados Unidos. Otro reporte mostró el jueves un aumento inesperado —pero leve— del número de estadounidenses que solicitaron beneficios por desempleo la semana pasada.

Con lecturas ligeramente por debajo de lo que esperaban los analistas, es probable que el informe de inflación no afecte las expectativas de que la Reserva Federal eleve las tasas de interés en su reunión de política de diciembre.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0.1% el mes pasado después de haber subido 0.2% en agosto, indicó el Departamento de Trabajo. En los 12 meses hasta septiembre, el IPC aumentó 2.3%, tras el avance de 2.7% registrado en agosto.

Excluyendo los componentes volátiles de alimentos y energía, el IPC subió 0.1% por segundo mes consecutivo. El llamado índice subyacente había aumentado 0.2% en mayo, junio y julio. En los 12 meses a septiembre, el IPC subyacente aumentó 2.2 por ciento.

Economistas encuestados por Reuters habían pronosticado avances de 0.2% en septiembre tanto en el IPC general como en el índice subyacente.

La Fed, que ya subió las tasas tres veces este año, sigue otra medición de la inflación para definir su política monetaria: el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) que excluye alimentos y energía. El PCE subyacente aumentó 2.0% en los 12 meses hasta agosto, manteniéndose en la meta del banco central por cuarto mes consecutivo.

Los costos de la gasolina bajaron 0.2% el mes pasado, luego de un alza de 3.0% en agosto. Los precios de los alimentos se mantuvieron estables en general y los de los alimentos consumidos en el hogar cayeron 0.1 por ciento.

El Departamento de Trabajo expuso en otro informe que los pedidos iniciales de beneficios estatales por desempleo subieron en 7,000 a una cifra desestacionalizada de 214,000 en la semana que terminó el 6 de octubre. Aunque analistas preveían una ligera caída, el nivel se mantuvo cerca de un mínimo de 49 años.

El promedio móvil de cuatro semanas de las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo, considerado una mejor medida de las tendencias del mercado laboral porque reduce la volatilidad semanal, aumentó 2,500 a 209,500 la semana pasada.

Se considera que el mercado laboral de Estados Unidos está cerca o en pleno empleo, lo que muchos economistas creen que está ayudando a que los salarios crezcan un poco más rápido y alimenten expectativas de futuras alzas de las tasas de interés.