Los precios al consumidor estadounidense estuvieron planos en julio por segundo mes seguido y el incremento anual fue el menor en más de un año y medio, dando espacio a la Reserva Federal para un mayor alivio monetario a fin de responder a un desempleo que sigue elevado.

Otros reportes mostraron que la confianza de los constructores de viviendas alcanzó en agosto el máximo en más de cinco años, al tiempo que la producción industrial aumentó en julio. No obstante, una medición de las manufacturas en el estado de Nueva York se contrajo este mes.

La inflación contenida abre espacio para un mayor estímulo por parte del banco central estadounidense, incluso a pesar de que los datos de la expansión laboral y las ventas minoristas insinuaron un repunte de la actividad económica a inicios del tercer trimestre.

"Si bien un mayor estímulo monetario sigue siendo una opción viable para la Fed, el momento podría aplazarse hasta que surjan condiciones más graves", dijo Michael Woolfolk, un estratega de cambios de BNY Mellon en Nueva York.

EL DESEMPLEO SIGUE AUMENTANDO

Aún así, la tasa de desempleo sigue en un nivel incómodamente alto del 8.3 por ciento.

El presidente de la Fed, Richard Fisher, reiteró que un nuevo estímulo monetario no ayudará a impulsar el empleo y que incluso podría perjudicar a la economía estadounidense al generar incertidumbre en los mercados.

También reiteró su pedido de que los legisladores brinden una mayor claridad fiscal para dar la certidumbre que, según él, necesitan las empresas para tomar decisiones sobre inversiones y contratación de personal.

Fisher dijo que más estímulo de la Fed podría de hecho perjudicar a una recuperación que apenas está en velocidad de estancamiento al agregar incertidumbre "si la gente piensa que hemos ido demasiado lejos".

"Nuestras acciones no han ayudado al problema, y no se puede, en mi opinión, a menos que se tenga claridad fiscal".