Los precios en Estados Unidos subieron muy ligeramente en febrero (+0.2%), tal como esperaban los analistas, pero en registro anual la inflación se desaceleró a 1.5%, según el índice CPI publicado por el Departamento del Trabajo.

Ese nivel de inflación -el más bajo desde septiembre del 2016- está muy por debajo del objetivo de la Reserva Federal de 2%, pero el banco central estadounidense remarcó su intención de no aumentar las tasas por el momento. En enero, la inflación anual fue de 1.6 por ciento.

En 12 meses, el índice cayó debido a los bajos precios de la energía. Sin tener en cuenta los precios volátiles de la energía y los alimentos, la inflación anual alcanzó 2.1%, la más alta en cuatro meses.

En febrero, la denominada inflación “subyacente” fue de 0.1% en un mes.

Los alimentos subieron 0.4 por ciento. Por primera vez en meses, los precios de la energía aumentaron el mes pasado (+1.5%), pero se mantuvieron en un fuerte descenso en un año, bajando hasta 8.6% y 9.1% en el caso de la gasolina.

Los precios de la atención médica bajaron considerablemente el mes pasado (-1%). Los costos de vivienda aumentaron 0.3% por cuarto mes consecutivo y aumentaron 3.4% año en un año.