A julio del 2020 la tasa de inflación interanual se ubicó en 3.62% en México; este resultado implicó una aceleración respecto del mes previo. El incremento en el nivel de precios se explica por el encarecimiento moderado del de gas, gasolina y alzas más significativas en algunos alimentos.

Aún con el aumento, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó, por un mes más, dentro del objetivo inflacionario establecido por el Banco de México (3% +/- un punto porcentual).

La tasa de inflación interanual para el componente subyacente, que incluye alimentos procesados, mercancías básicas y servicios, se colocó en 3.85%; por su parte el componente no subyacente, que evalúa el comportamiento del precio de los energéticos y las tarifas, registró una tasa de 2.92 por ciento.

En su comparación inmediata, sólo de junio a julio el nivel de precios a escala nacional creció 0.66%, de acuerdo con cifras del Inegi.

Los genéricos que presentaron alzas más importantes en su nivel de precios fueron: las gasolinas tipo Magna y Premium con encarecimientos de 5.64 y 5.26% respectivamente sólo en un mes; el gas doméstico LP (licuado de petróleo) se encareció 2.33 por ciento.

En este lapso también se mostraron alzas en el nivel de precios de alimentos de alto impacto en el INPC: la papa y otros tubérculos con 6.61%, el pollo con 5.60%, el frijol con 3.60% y la cerveza con 1.68 por ciento. 

El costo de la vivienda propia también tuvo una incidencia importante dentro del aumento en el INPC, con un encarecimiento de 0.10% de junio a julio.

Por su parte el Banco de México recortó a finales de junio la tasa de referenica por novena ocasión consecutiva, actualmente en un 5%, citando un balance de riesgos incierto para el índice de precios, en línea con las turbulencias generadas por la pandemia del Covid-19.