El ciclo económico y de negocios de México, medido por los Indicadores Líderes Compuestos (MEI, por su sigla en inglés) de la OCDE, registró un nuevo avance en septiembre, el séptimo mensual consecutivo, para ubicarse en 101.21 puntos.

El director del área de investigación económica del think tank Saver, Luis Pérez Lezama, alerta que cuando se presenta una aceleración adelantada tan aguda en estos indicadores, le sigue una caída en la misma proporción.

“Cuando vemos estimados de la OCDE y los hechos concretados, el rango de fallo es mínimo. El ciclo de México va a contracorriente de la tendencia mundial de desaceleración. Pero no hay un motor externo ni interno que esté sosteniendo una expectativa de recuperación. No hay una política contracíclica planteada en el Paquete Económico que nos haga pensar que en seis o nueve meses vendrá una aceleración económica”, aseveró.

De acuerdo con los indicadores MEI de la OCDE para México, es el tercer mes consecutivo que el indicador se mantiene arriba de los 100 puntos, y destaca entre los ciclos de los demás países miembros, por ser el único con una lectura arriba de los 101.21 puntos.

Los MEI favorecen la identificación temprana en la tendencia futura en la actividad económica y el ciclo de negocios entre sus países miembros, para un lapso de cuatro a seis meses. En septiembre registraron un avance mensual de 0.43 puntos en el país, un nivel no visto en 32 meses.

Desaceleración mundial

De acuerdo con los indicadores MEI de la OCDE, el promedio de los 34 países miembros se mantuvo por cuarto mes consecutivo en 99.11 puntos en septiembre. La tendencia del ciclo en los países miembros, que representan más de 80% del PIB mundial, presenta un retroceso mínimo respecto de los 99.13 puntos que registró en agosto, y de 99.16 que arrojó en julio.

Es decir, se ha mantenido en una lenta pero consistente desaceleración desde septiembre del 2018, cuando los indicadores MEI del conjunto de países estaba en 100 puntos, una lectura no vista en 13 meses.

El indicador para México lleva siete meses avanzando a contracorriente de la tendencia mundial, y no hay un dato duro macroeconómico, como el PIB, que lo sustente.

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