La actividad económica de México en el 2020 se verá acotada por la insuficiencia de recursos públicos y la persistente incertidumbre regulatoria que seguirá afectando al flujo de inversiones, advierte desde Washington el analista senior de la consultoría Ducker Frontier, Alejandro Valerio.

La tendencia del consumo se mantendrá positiva lo mismo que las exportaciones hacia Estados Unidos, pero estos motores de crecimiento no serán suficientemente dinámicos como para motivar una aceleración del crecimiento del PIB, estima.

A pesar de que ha caído el empleo en México, refiere que el aumento del salario mínimo, en un contexto de inflación a la baja, también ha favorecido para fortalecer al ingreso real y la capacidad de compra de las familias.

El economista que lidera uno de los cuatro grupos de análisis que tienen la más baja expectativa de crecimiento para México en el 2020, de 0.4%, anticipa que el consumo interno se mantendrá alentado por los recursos que seguirán enviando los connacionales a sus hogares en el país vía remesas, y los programas públicos de orden social que ha impulsado el gobierno.

Sin embargo, matiza que el motor que debería encenderse para acelerar el crecimiento es la inversión.

Considera que la vía para lograrlo, estaría en el cumplimiento y respeto del Estado de derecho en sectores estratégicos, como el energético, más una señal contundente para reducir la percepción de inseguridad.

Desde sus oficinas en Washington,  comenta que los inversionistas esperarían que la contundente victoria que llevó a la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador, y el hecho de contar con la mayoría en el Congreso del país podrían ser aprovechadas para desarrollar estrategias de impulso a la actividad productiva. Y estima que aún hay tiempo para dar “un golpe de timón”, que pueda fortalecer a la planta productiva.

El estratega dice que “los inversionistas no han olvidado la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México”, previo al arranque del sexenio. Un impacto negativo que sigue observándose, pues el proyecto llevaba más de 30% de avance en la construcción e inversión.

“Ahí es donde están los nexos de la incertidumbre regulatoria con la inversión comprometida, que también se alimentó de la negociación de los gasoductos con la Comisión Federal de Electricidad y otros temas regulatorios del sector salud y del sector bancario. La discusión de noviembre (con el tema de la inversión de las) afores, que afecta al sentimiento del inversionista”, asevera.

Devolver confianza

Una nota favorable del gobierno AMLO fue que el Congreso de México fuera el primero de los tres países en aprobarlo. Y comenta que “otro giro del timón” ha sido la presentación del anuncio de inversión en infraestructura que hizo la Iniciativa Privada de México.

Sin embargo, matiza que están a la espera de conocer el detalle del Plan Nacional de Infraestructura, que incluirá el compromiso de un aumento de inversión del sector público.

En el fondo, lo que se va a evaluar por parte de los inversionistas es el plan del gobierno a futuro, durante todo el sexenio.

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