El impuesto a las herencias, más allá de poder incrementar los ingresos tributarios de los países, puede ayudar a reducir la desigualdad de riqueza que existe dentro de ellos, indicó la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en un nuevo documento.

En el estudio “The Role and Design of Net Wealth Taxes in the OECD” la organización advirtió que la desigualdad de la riqueza —que es mayor que la desigualdad del ingreso— ha crecido durante los últimos años, por lo cual recomendó a los países abordar este problema a través del sistema tributario que tienen.

De acuerdo con la OCDE, la acumulación de la riqueza opera de manera autorreforzada y es probable que aumente ante la ausencia de impuestos sobre la riqueza para volver los sistemas tributarios modelos más justos y equitativos.

“Los que ganan mucho pueden ahorrar más, lo que significa que pueden invertir más y, en última instancia, acumular más riqueza. Además, el rendimiento de la inversión tiende a aumentar con la riqueza, en gran parte porque los contribuyentes adinerados están en una mejor posición para invertir en activos de mayor riesgo y generalmente tienen niveles más altos de educación financiera, experiencia y acceso a asesoramiento profesional sobre inversiones”, acotó la OCDE.

En este sentido, la OCDE apuntó que para combatir esta desigualdad los impuestos a la riqueza son un aliado de los sistemas tributarios; sin embargo, dentro de estos gravámenes destacó las virtudes del impuesto de sucesiones.

“Los impuestos a la herencia también son fundamentales para abordar la persistencia de las brechas de riqueza de una generación a la siguiente y tienden a ser menos distorsionantes que los impuestos netos sobre la riqueza”, explicó.

Agregó que por sí solos, los impuestos sobre la renta que aplican sobre el capital de los contribuyentes no son suficientes para cubrir la desigualdad de la riqueza, por lo cual se pueden complementar con los impuestos a las herencias.

En total, 19 países miembros de la OCDE cobran el impuesto a las herencias a sus contribuyentes. En este sentido, Japón tiene la tasa más alta, de 55%, mientras que en el otro extremo se encuentra Italia con 4 por ciento. En promedio, el impuesto a herencias de los países de la OCDE es de aproximadamente 15%, de acuerdo con un estudio de Tax Foundation.

MÉXICO LO NECESITA

Durante su última visita a México, la OCDE recomendó al país la creación de un impuesto a herencias para aumentar los ingresos tributarios, ya que México es de los países de América Latina que menos recauda, apenas 17% del Producto Interno Bruto (PIB).

Si bien la medida es viable, varios expertos apuntaron que la creación de un gravamen de ese tipo necesita tiempo de análisis, para ver sus posibles efectos dentro de la población, así como para determinar qué características tendría.

“Podría generar la migración al exterior de individuos con alto grado de riqueza, así como desincentivar la creación de patrimonio a nivel personal o el establecimiento de estructuras en el extranjero para evitar su causación”, acotó Mario Morales, vicepresidente fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos durante la última conferencia del instituto.

De crearse este impuesto, añadió, las autoridades deberían incluir un importe bastante alto de exención, ello con el fin de no gravar la transmisión del patrimonio de individuos de las clases bajas, medias y media alta.

Por su parte, Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, consideró que si bien el impuesto a herencias es viable no es la mejor salida para aumentar la recaudación, ya que daría al gobierno ingresos muy bajos que difícilmente aumente la recaudación como porcentaje del PIB.

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