México podría sufrir el impacto de un choque por precios de los energéticos antes de los próximos 10 años, advierte el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

Éste es sólo uno de los riesgos identificados por los especialistas del foro en su reporte anual Global Risk 2016 , donde hacen un mapeo literal de los países que comparten este reto originado por los precios del petróleo.

Así, nada más en América, se identifica a Canadá, México, Nicaragua, Panamá y Chile; éstos son los países en la región más expuestos a choques de los precios de energéticos.

En el detalle del reporte, identifican otros cuatro riesgos que se presentarán en los próximos 10 años a nivel mundial, donde destacan crisis fiscales en las economías clave; burbujas de activos, desempleo y subempleo (informalidad) y una nueva crisis financiera global.

De acuerdo con el diagnóstico de los especialistas del WEF, las preocupaciones económicas en este momento están centradas en las deudas corporativas y públicas que se construyeron entre los mercados emergentes a partir de los bajos costos del dinero propiciados por la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales de economías avanzadas.

El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la deuda de corporativos es superior a los 3 billones de dólares , lo que significa una expansión de 26% respecto de la que tenían en el 2004.

China, foco rojo

En particular, detallan en el reporte el riesgo de una crisis originada en la deuda corporativa que emana de China. Al respecto, Marisela Connnelly, investigadora del Centro de Estudios de Asia y África del Colegio de México, recordó que en los últimos años, tanto los bancos chinos como la llamada banca paralela, o shadow banks, otorgaron créditos fáciles y baratos a las grandes empresas, propiciando el encarecimiento de los bienes raíces.

La expansión de esta deuda y su tamaño no es del dominio público y es uno de los focos de incertidumbre del mercado hacia China, reconoce la profesora.

Aparte, el coordinador del Programa de Estudios de Asia Pacífico en el ITAM, Ulises Granados, matiza que hay poca claridad en las cifras y estadísticas oficiales de China. Y que la fuente documental han sido notas periodísticas que dan cuenta de empresarios chinos encarcelados por el gobierno, quienes han denunciado los problemas en el segmento.

Sí ven peligros económicos

Por primera vez desde el 2011, el top cinco de los mayores riesgos para la siguiente década no tiene ninguno de tipo económico.

Todavía, en el escaparate del año pasado, tenían uno de tipo económico entre los cinco más probables; era el alto desempleo estructural y subempleo.

Es un tema advertido entre los más probables desde el 2014. Y el hecho de no estar en el top cinco del 2016 no significa que haya sido resuelto.

En el detalle de la información, al revisar por temas los riesgos identificados este año para la próxima década, sí está mencionado el del desempleo y la informalidad.

Más riesgos que nunca

Al respecto John Drzik, presidente de riesgos globales de la aseguradora Marsh y que también colaboró con el informe, dijo que el informe de 2016 tiene la gama más amplia de riesgos que enfrenta la economía global en los 11 años de historia de la encuesta.

Precisa que, después de la crisis financiera del 2008, con el derrumbe de muchos bancos en el mundo y la recesión global más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, los líderes están más preocupados que nunca por el futuro.

Este reporte es divulgado unos días antes de que inicie el Foro de Davos en su versión 43, y será motivo de análisis y discusión durante las sesiones donde participarán más de 1,500 líderes de todos los ámbitos.

Medio ambiente. De teoría a realidad

Por primera vez desde su publicación hace 11 años, el informe global de riesgos está encabezado por un problema medioambiental.

El cambio climático y la crisis de agua figuran de manera destacada entre las principales amenazas para la población. Las preocupaciones reflejan la sensación de que los riesgos relacionados con el cambio climático han pasado de ser teorías a ciertas.

Debido a las insuficientes acciones que se han emprendido para combatirlas, podrían provocar eventos meteorológicos extremos (inundaciones y tormentas), fallo de la mitigación y adaptación al cambio climático, pérdida de la diversidad biológica, colapso de ecosistemas (en tierra o mar), grandes catástrofes naturales (terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, tormentas geomagnéticas) y catástrofes provocadas por el hombre (derrames de petróleo y contaminación radiactiva).

A nivel mundial, se proyecta que para el 2030 la demanda de agua excederá el abastecimiento sostenible en 40 por ciento.

A menos que las prácticas de gestión de los recursos hídricos actuales cambien significativamente, en muchas partes del mundo enfrentarán una creciente competencia por el agua entre la agricultura, la energía, la industria y las ciudades.

La disminución de la disponibilidad del vital líquido es un riesgo muy probable en el Medio Oriente, en el norte de África y el sur de Asia. La probabilidad de los fenómenos meteorológicos extremos se considera especialmente elevada en América del Norte, Asia meridional, Asia oriental y en el Pacífico.

La crisis del agua, sequías e inundaciones podrían ocasionar graves problemas humanitarios como desplazamientos forzados. (Con información de C. Sánchez)

Geopolíticos. Preocupa el terrorismo

Los ataques terroristas a gran escala representan uno de los cinco riesgos geopolíticos que destaca el Informe de Riesgos Globales 2016, que realizó el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

En algunas partes del mundo, los estados atentan contra los ciudadanos y apoyan actividades terroristas en el exterior, con el fin de alcanzar y promover sus propios objetivos de seguridad. En estos casos, el Estado se convierte en el controlador de la inseguridad, más que el garante de paz y estabilidad , menciona el informe.

Refiere que en el 2014, más de 32,000 personas fallecieron a causa de un ataque terrorista en 93 países.

Destaca el caso del Estado Islámico en Siria (ISIS), que ha reclutado a personas en más de 100 países, atrayéndolos a través del marketing avanzado, aprovechándose del resentimiento y la desilusión de los jóvenes y ofreciendo el yihadismo como una emocionante causa anti-establishment.

Otro riesgo geopolítico que plantea el WEF es el fracaso de la gobernanza nacional, por temas como la corrupción y el estancamiento político. Además, éste es percibido como el más alto riesgo para hacer negocios por los ejecutivos en 14 economías, la mitad de ellos en América, cuatro en África subsahariana, dos en Europa y uno en Asia.

El fracaso de la gobernanza nacional es una preocupación importante en toda América Latina y el Caribe, 27 especialmente en América del Sur, donde la corrupción y la desconfianza en el funcionamiento de las instituciones representan dificultades en la gestión de una empresa.

También se encuentra el conflicto interestatal con consecuencias regionales; es decir, una disputa bilateral o multilateral entre estados; por ejemplo, en materia de comercio o guerras de divisas que pueden derivar en problemas de tipo social.

Como cuarto problema geopolítico, el WEF anotó el colapso o crisis del Estado, por ejemplo, los conflictos civiles, militares, golpes de Estado o los estados fallidos.

Finalmente, el quinto problema geopolítico considerado son las armas de destrucción masivas nucleares, químicas, biológicas y radiológicas tecnologías. (Con información de E. Albarrán)

Tecnológico. Alerta por ciberataques

El rubro tecnológico, particularmente los ciberataques, es el mayor riesgo para Estados Unidos y la parte norte del continente en general, refiere el Foro Económico Mundial en su reporte anual de Riesgos Globales . Muchos esperan que las tecnologías emergentes alimentarán una nueva ola de productividad y crecimiento. El ritmo de innovación es cada vez mayor, y la difusión de las tecnologías es inevitable. Esto daría lugar a perturbadores modelos de negocios, procesos y productos que requerirían de una rápida adaptación , se advierte en el documento.

La falta de manejo de los riesgos relacionados con la tecnología, añade el reporte, principalmente en cuanto a los efectos sistémicos o la descomposición crítica de las estructuras de información, podrían tener consecuencias de largo alcance para las economías.

Los países europeos que no reaccionen adecuadamente al veloz avance de la tecnología podrían perder 600 millones de euros en valor añadido en los próximos 10 años .

El reporte indica que es responsabilidad de empresarios, líderes políticos y sociedad civil hallar un marco regulatorio que aborde los cuatro niveles de riesgo asociados con la transformación hacia una economía digitalizada.

1. En primera instancia, los ciberataques e incidentes relacionados son, a nivel global, unos de los peligros más probables y de mayor impacto, e incluso éste es citado como el mayor riesgo, en especial para Estados Unidos.

2. El intercambio de información entre países y grupos de interés. La información ha sido llamada el petróleo del siglo XXI , por lo que es necesario un marco legal internacional de referencia para su digitalización.

3. Los cambios en el entorno laboral. El reporte advierte sobre la incertidumbre de los nuevos tipos de trabajo que las tecnologías podrían crear o eliminar, dado que se vaticina una gran cantidad de puestos cuyas labores serían computarizadas.

4. La ampliación de la riqueza, los ingresos y las ?desigualdades sociales. De los 7,000 millones de habitantes del planeta, 4,000 aún no tienen acceso a Internet.

Social. Ascenso de crisis migratoria

La migración involuntaria a larga escala es el principal tema que debería preocupar a nivel global en los próximos 18 meses, y la escasez de agua es el mayor riesgo que debería comenzar a combatirse en los siguientes 10 años, advierte el Foro económico Mundial en su reporte anual de los Riesgos Globales y hace referencia específica a Europa en el primer caso, y parte del norte de África, Medio Oriente y sur de Asia en el segundo.

La migración a gran escala es uno de los riesgos de mayor interconexión con otros, como la escasez alimentaria, de agua, energía y el cambio climático; además, responde a la polarización de ideologías y conflictos sociales en general.

La escasez de agua –el riesgo que preocupa a la mayoría de los encuestados (40.3%) en los próximos 10 años– y las iniciativas para resolver su escasez deben tener en cuenta la mitigación de cuatro aspectos: las sequías, calidad inadecuada, inundación y daños al entorno.

Los problemas de planeación urbana, crisis alimentaria, inestabilidad social y la rápida y masiva propagación de enfermedades infecciosas son otros de los riesgos que preocupan en el ámbito social.

En el primero de estos riesgos, el de la planeación urbana, el documento visualiza una especie de círculo vicioso, puesto que por una parte las tensiones en el medio ambiente provocadas por la infraestructura urbana pueden llevar a que la gente se desplace, irónicamente, a otras áreas urbanas ya asentadas, por lo que las ciudades necesitan crear nuevas políticas.

En el rubro alimentario, el veloz crecimiento de la población aunado al cambio climático podría impactar en la producción agrícola, lo que provocaría que la demanda de alimentos no pueda ser atendida.

En tanto, una profunda inestabilidad social –amenaza que preocupa a 23.3% de los encuestados en los próximos 10 años– es más propensa a arraigarse en América Latina, el Caribe, Medio Oriente y el norte de África. Hoy, la estabilidad social se ve amenazada principalmente por un rápido progreso tecnológico, globalización, concentración de riqueza, cambios demográficos, desempleo y el cambio climático.(Con información de J. Tolentino)

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