La mayor exigencia de los supervisores financieros y participantes del mercado hacia las calificadoras de riesgo es producto del entorno , explica Eugenio López, director de Fitch Ratings en México.

Aclara que la industria de la calificación en México nació regulada , incluso por arriba de los estándares internacionales de supervisión. Recordó que para operar debió pasar por un proceso de autorización, incluso ir a la Junta de Gobierno de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para que concedieran autorización para operar como calificadora. Había reglas específicas y hoy está todo monitoreado por la Comisión , explica.

Sin embargo, reconoce que tal vez hoy somos más sensibles a temas globales. Tenemos un más amplio escrutinio, más alto entendimiento, se sabe más de calificaciones, lo que es positivo y hoy, a la industria, lo que nos corresponde es explicar qué es y qué no es la calificación crediticia , comenta.

Entrevistado por El Economista, descarta que se requiera mayor transparencia en el proceso de las evaluaciones que originan la calificación crediticia de un instrumento financiero, un soberano o un título.

Me parece que es un proceso de distribuir información más efectivamente respecto de nuestras opiniones y cómo llegamos ahí. En el caso de Fitch, todas nuestras metodologías son públicas. Tal vez el usuario no acude a nuestra página y tendríamos que empujar a hacer más pública nuestra opinión , consideró.

Al consultarle el impacto que tendrá la reforma financiera internacional en el negocio de las calificadoras de operación global, considera que la tropicalización del marco normativo es importante para considerar las particularidades locales del mercado.