Los jefes de los bancos centrales de Francia y Alemania se unieron al llamado para arreglar las persistentes fallas en el euro al pedir que se integraran, aun más, sus economías y poner más autoridad a las políticas financieras a nivel europeo.

François Villeroy de Galhau y Jens Weidmann expusieron en un artículo en el Süddeutsche Zeitung que los 19 países que usan el euro deben actuar para tener medidas que hagan que la moneda única funcione mejor y evitar que los problemas en un país afecten a otros.

Estas medidas incluyen aumentar la posesión accionaria en empresas, sin importar las fronteras, lo cual podría distribuir la carga de pérdidas en una empresa en problemas entre inversionistas de varios países. Este tipo de participación accionaria es un factor importante para suavizar las recesiones en Estados Unidos, pero es menos común en Europa.

También abogan por completar un sistema de regulación y supervisión bancaria a nivel europeo. La Unión Europa (UE) ha implementado algunos aspectos de la llamada unión bancaria, que tiene como objetivo evitar que los rescates bancarios estresen las finanzas de un país, pero al esquema todavía le faltan depósitos que deben hacerse a un fondo de protección europeo.

Estas medidas, combinadas con un nuevo programa de inversión en la UE, podrían animar a los inversionistas a sacar sus ahorros y destinarlos al uso productivo en la economía.

Al final, los banqueros centrales expresaron que la UE debe decidir si crea un ministerio europeo de finanzas y un consejo fiscal que estuviera sujeto al control parlamentario.

La idea de un ministerio de finanzas se ha propuesto antes, pero ha ganado poco apoyo político. Sin embargo, la Comisión Europea ya está trabajando en un plan para ampliar las oportunidades de las empresas para vincularse con inversionistas a través de mercados compartidos.

La moneda única, creada en 1999, se vio golpeada por una crisis que comenzó en el 2009 por la deuda excesiva de gobiernos y bancos en países miembros como Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre y España, y todos ellos necesitaron rescates financieros con dinero de otros países de la zona euro.