El secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade, indicó que en lo que resta del año se seguirán haciendo intervenciones en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para suavizar los precios de la gasolina y el diesel.

De aquí a que termine el año habremos de seguir con una política en donde el IEPS sirva como amortiguador de la volatilidad y en un marco donde no esté en juego la salud de las finanzas públicas , expuso al participar en el True Economic Talks, Afrontando el Cambio.

Recordó que ante la volatilidad que se percibía en el tipo de cambio y en el precio internacional de la gasolina a finales del 2016 y a principios del 2017, la Secretaría de Hacienda decidió mover este gravamen para suavizar los precios de los combustibles en el país.

Los precios de la gasolina deben estar completamente liberalizados para el 2018 en todo el país, es decir, ya no debe haber ninguna intervención de Hacienda sobre dichos precios, ya que deberán funcionar con base a la oferta y demanda que hay en el mercado internacional.

De acuerdo con datos de la dependencia, en el primer trimestre del año, el estímulo fiscal que se le dio al IEPS para suavizar los precios de la gasolina representan cerca de 16,000 millones de pesos, lo cual provocó en gran medida que la recaudación tributaria se redujera en 3.5%, en términos reales y respecto del primer trimestre del 2016.

De esta manera, la recaudación por IEPS a gasolina y diesel registró una reducción anual de 20.6% en los primeros tres meses del año, con lo que sólo se ingresaron recursos al erario público por un total de 52,379 millones de pesos.

Si sólo se considera el mes de marzo, la recaudación por este impuesto se redujo en 33.7%, con lo que sólo tuvo ingresos por 17,715 millones de pesos. Con lo anterior sumó tres meses consecutivos en que se reduce esta recaudación.

Meade afirmó que, aún con estas intervenciones, el gobierno cumplirá sus metas fiscales como reducir el nivel de endeudamiento y lograr un superávit primario.

Enfatizó que el remanente que recibió el gobierno federal, significó buenas noticias, pero no se dependía de él para lograr las metas fiscales.

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