Son seis las corredurías y grupos financieros que anticipan una contracción de la economía mexicana en el segundo trimestre, que podría rondar entre el 0.2% y el 0.5 por ciento. Se trata de J.P. Morgan, Goldman Sachs, Citibanamex, Banorte, Oxford Economics y Pantheon Macroeconomics.

Con este pronóstico se completaría una recesión conforme la definición técnica internacional de dos trimestres consecutivos de contracción económica, pues sucedería al primer cuarto del año, donde la actividad registró una caída de 0.2 por ciento.

Solo Barclays, considera que no hay aún elementos suficientes para confirmar la recesión, pues aún cuando hay signos de debilidad en la economía, hay señales mixtas en el sector manufacturas que podrían limitar la contracción.

Pese a ser el único entre los analistas consultados por El Economista en considerar que la debilidad económica no es suficiente para anticipar una recesión, no está solo en el diagnóstico.

El mismo Subgobernador del Banco de México (Banxico), Jonathan Heath, explicó a El Economista la semana pasada, que ni siquiera la estimación oportuna del PIB, que se divulgará el 31 de julio puede tomarse como un dato concluyente, porque es una estimación oportuna.

Y tal como Barclays, advirtió que la información divulgada por INEGI sobre la actividad industrial al mes de mayo, evidencia de forma preliminar que la manufactura arroja datos mixtos, y que “es posiblemente la parte más importante de la producción industrial”.

De acuerdo con el pronóstico de los estrategas dirigidos por Marco Oviedo, Jefe de Research para América Latina, la economía mexicana podría arrojar un PIB para el segundo trimestre de 0 crecimiento, un pronóstico que incorpora el recorte de tres décimas de punto sobre el que tenían antes de conocer el dato negativo del IGAE y de la balanza comercial.

Que sin embargo, indica según su modelo, que se puede salvar la recesión en su definición técnica de uso internacional generalizado. La diferencia en los pronósticos, está en el modelo económico utilizado y el mayor peso que otorgan a los indicadores económicos.

Los que sí ven recesión

Entre ellos, Goldman Sachs y Citibanamex también matizan que no se trata de una contracción generalizada de todas las actividades de la economía, sin embargo, sostienen que hay un debilitamiento persistente.

Tras conocerse el dato negativo del índice General de Actividad Económica (IGAE) al mes de mayo, que identifica la tendencia económica real en el corto plazo, y de la balanza comercial a junio, donde las importaciones arrojaron una contracción de 7.8%, advierten que sus modelos arrojan un dato negativo para el trimestre en general.

Solo Barclays y BNP Paribas, consideran que hay espacio para esperar que el dato del PIB, a conocerse de forma oportuna este miércoles, será de estancamiento.

Desde Nueva York, el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, advierte que “al incorporar al modelo el dato del IGAE a mayo y la balanza comercial a junio, nuestro modelo apunta a una pequeña contracción del PIB en el segundo trimestre de entre 0.1% y 0.2 respecto del cuarto previo”.

En tanto, estrategas de Citibanamex estiman que el crecimiento trimestral del PIB desestacionalizado para el 2º cuarto es -0.1 por ciento.

“Además del débil crecimiento de IGAE en abril-mayo, los datos de junio como las ventas de automóviles, la creación de empleos, las exportaciones no petroleras y las importaciones no petroleras, sugieren que la debilidad de la actividad continuó al final del trimestre”.

Este escenario concuerda con su estimación revisada del PIB para todo 2019, en 0.2%, que es la estimación más pesimista hasta ahora, recogida por el mercado.

Estrés en inversiones

Entre los estrategas que anticipan una recesión técnica, la consultoría internacional de negocios Pantheon Macroeconomics advierten que la debilidad de la economía evidencia que se está deteriorando “la relativa salud que tenía México”.

Concuerdan con J.P. Morgan, en que el consumo continuará contribuyendo al crecimiento, y precisan que este desempeño tendría una duración de “unos tres o seis meses más”.

“El flujo de remesas está suavizándose, la confianza se deteriora, las tasas de interés están ahogando a la actividad económica y el riesgo político se mantiene relativamente alto. La política de austeridad mantiene retrasada la ejecución de programas sociales y esto en conjunto ha herido al consumo en los meses recientes”, refirieron.

Desde su perspectiva, este diagnóstico limitará la posibilidad que las ventas al menudeo soporten la recuperación para el segundo semestre.

Actividad de gobierno, en contracción

Los expertos de Pantheon Macroeconomics explican que “el cambio de administración redujo el ritmo de la actividad del gobierno, ya que el nuevo equipo está reconfigurando los programas de gasto y los proyectos de infraestructura”.

Como consecuencia, dice que persistirá la debilidad del sector industrial, que ha contaminado al sector servicios y lo mantendrá bajo presión.

Este diagnóstico es compartido por los estrategas de Oxford Economics y Banorte, quienes también prevén una contracción del PIB en el segundo trimestre.

De acuerdo con el equipo dirigido por Gabriel Casillas, en Banorte, “las actividades gubernamentales se mantienen en contracción y previendo una desaceleración en el transporte y en servicios”.

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