Una encuesta publicada en la prensa griega mostró que tres de cada cuatro ciudadanos quieren seguir en la zona euro; esto a tres semanas de las elecciones legislativas en las que se esgrime la amenaza de salir de la moneda única.

Según el sondeo del instituto GPO, 75.7% de las personas respondió sí o más bien sí a la pregunta de si Grecia debe permanecer a cualquier precio en la zona euro . Los no y los más bien no suman 22.3 por ciento.

El resultado está en línea con anteriores encuestas que dejan patente la voluntad de la población de permanecer en el euro, como ya lo demostró en los peores momentos de la crisis de la deuda, hace dos años y pese a las políticas de austeridad draconiana que sufre el país desde el 2010.

Por otro lado, el acceso de los bancos griegos al financiamiento del Banco Central Europeo (BCE) más allá de febrero dependerá de que Atenas complete con éxito la revisión final del rescate, y alcance un acuerdo sobre un plan posterior con los prestamistas de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), afirmó el BCE en un comunicado.

Ésta fue la advertencia más clara hasta ahora de que el país helénico no puede depender del financiamiento del Banco Central si reniega de sus obligaciones dentro del programa de rescate de 240,000 millones de euros, una posibilidad que ha ido vislumbrándose.

Los sondeos de opinión muestran que el partido de izquierda Syriza parece ir encaminado a ganar las elecciones del 25 de enero. El partido ha prometido cancelar las medidas de austeridad impuestas por el rescate y pedir una renegociación de la deuda.

La continuación de la exención está basada en la extensión técnica del programa europeo de estabilidad financiera hasta finales de febrero del 2015 y la existencia de un programa del FMI , dijo un portavoz del BCE en un comunicado.

También se basa en la presunción de una conclusión con éxito de la revisión actual y de un acuerdo posterior entre las autoridades griegas y la Comisión Europea , añadió.

La dispensa implica suspender el umbral de calificación crediticia de los instrumentos comercializables emitidos o garantizados por el estado griego, que actualmente se clasifican en un grado de subinversión.