Las próximas horas serán "decisivas" para Grecia, la zona euro y la economía mundial, estimó este martes el presidente de la Unión Europea, Herman van Rompuy, aumentando la presión sobre el Parlamento griego, que se dispone a votar un impopular plan de austeridad.

"Hay momentos decisivos, y las próximas horas serán decisivas, capitales para el pueblo griego, pero no sólo para el pueblo griego, también para la eurozona e incluso para la estabilidad de la economía mundial", afirmó Herman Van Rompuy ante el Parlamento europeo.

El Parlamento griego examina esta semana un programa para ahorrar 28,400 millones de euros antes de 2015 y obtener otros 50,000 millones de privatizaciones.

El plan se ultimó la semana pasada con los acreedores de Grecia, que exigen que se apruebe como condición para entregar 12,000 millones de euros de préstamos sin los cuales Atenas no podrá cumplir con sus reembolsos de deuda en julio.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ya había advertido que este programa era "el único modo de evitar un cese (de pagos) inmediato" y que "no había un plan B".

Por eso Herman Van Rompuy recordó a los políticos griegos que deben "asumir sus responsabilidades".

El presidente de la UE reconoció que el plan era "duro", pero "Europa está aquí para ayudar, para que el país tenga tiempo de restablecer el equilibrio y arrancar de nuevo por el sendero del crecimiento".

Europa "no es la fuente de los problemas. Los problemas -según Van Rompuy- se originaron hace diez años por una falta (de responsabilidad) política, por una falta de vigilancia" de las cuentas de la nación, sobre todo por "un fraude fiscal masivo".

RDS