El Parlamento griego votará el presupuesto para el 2013, propuesto por el gobierno conservador de Antonis Samaras, para los próximos tres años en medio de revueltas en todo el país helénico, debido a las medidas de austeridad que presenta dicho proyecto.

En caso de aprobarse dicho plan, se modificaría el sistema de pensiones pues se establecería que la edad oficial para el retiro sea de 67 años, dos años más que la edad vigente (65 años).

También se prevé que con la entrada del nuevo presupuesto, se tenga un recorte en los salarios de los funcionarios públicos, policías, militares, profesores de universidad, jueces, médicos de hospitales, bomberos y militares así como una disminución del número burócratas.

Además, el proyecto de ley estima reformar la ley laboral, pues el gobierno helénico tiene la intención de reducir y limitar las indemnizaciones por despido, así como que manejar las cifras de salario mínimo, que pretende congelar en 580 euros hasta el 2016 y 511 para los jóvenes menores a 25 años.

En caso de que el presupuesto sea aprobado, también habría recortes en el sector salud, lo que implicaría un ajuste en los gastos de sanidad, otras prestaciones sociales y generaría una nueva reagrupación de hospitales.

En el rubro de los impuestos, el proyecto contempla un aumento en las tasas sobre el gas y el tabaco, así como ya no ofrecer exenciones fiscales a los agricultores. Además, podrían aplicarse nuevas medidas de contabilidad para las pequeñas y medianas empresas, al igual que fuertes sanciones a las personas realicen evasión fiscal.

El plan vaticina reducir el déficit a 3% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2016, además de que se espera llegar a un acuerdo con sus acreedores para recibir una nueva ayuda económica con el objetivo de paliar la crisis que lo tiene sumido en un profundo bache financiero.

El transporte público en las ciudades de Atenas y Salónica se encuentra detenido, debido a la huelga general de 48 horas.