París.- El gobierno griego inició el domingo en París una gira europea para convencer a sus socios, en especial a Alemania, de dar tiempo al nuevo poder griego para hacer nuevas propuestas en torno al problema urgente de la deuda, en espera de una solución antes de mayo.

"Sería muy razonable tener un nuevo contrato para Grecia y todas las naciones (europeas) antes del fin del mes de mayo", declaró el ministro de Finanzas Yanis Varoufakis al concluir su entrevista con su homólogo francés Michel Sapin, primera etapa de un viaje que lo llevará el lunes a Londres y el martes a Roma, y más tarde, en fecha desconocida, a Alemania.

"Hasta entonces no vamos a pedir nuevos créditos" a los acreedores de Grecia, dijo durante una rueda de prensa conjunta con Sapin.

Varoufakis también dijo que quiere visitar próximamente Berlín y Fráncfort, sede del Banco Central Europeo(BCE), y otras ciudades europeas, como Madrid, para explicar la postura de Atenas sobre la devolución de la deuda.

"Realmente tengo muchas ganas de ir a Berlín ñ...í Madrid, Fráncfort", aseguró Varoufakis.

Europa, y particularmente, Alemania, observan con circunspección los primeros pasos del nuevo gobierno heleno, en su apuesta por un acuerdo a nivel europeo para aliviar su deuda, que actualmente representa cerca del 175 % del PIB griego.

Varoufakis agregó que quiere entrevistarse con el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schauble, y que esa visita es "esencial", teniendo en cuenta la importancia de Alemania en Europa.

La canciller alemana Angela Merkel descartó el sábado cualquier idea de quita de la deuda, en su mayoría en poder de Estados europeos.

"Ya hubo una quita voluntaria de los acreedores privados, los bancos ya renunciaron a miles de millones de euros en deuda griega", justificó la dirigente en una entrevista al Hamburger Abendblatt. "No veo una nueva quita de la deuda", añadió.

Sapin, cuyo país también rechazó una quita, declaró su voluntad de convertirse en un "vínculo" entre Grecia y Alemania.

Grecia confía en el apoyo de Francia e Italia, ambos con gobiernos de izquierdas, para conseguir suavizar las medidas de austeridad impuestas por Bruselas.

En Londres Varoufakis se reunirá con su homólogo británico George Osborne y con representantes de la City. Cerrará su gira el martes en Roma, donde tendrá un encuentro con el ministro italiano de Finanzas, Pier Carlo Padoan.

Desde la victoria electoral del partido Syriza hace una semana, el nuevo ejecutivo de izquierdas de Alexis Tsipras tiene a sus socios europeos en vilo sobre la cuestión del pago de la deuda griega, superior a los 300,000 millones de euros, esto es, más del 170% de su PIB. Tras unos primeros intercambios tensos, Atenas moderó su mensaje el sábado.

"Nadie quiere un conflicto y nunca tuvimos la intención de actuar de forma unilateral respecto a nuestra deuda", declaró Tsipras, que recordó, no obstante, que Grecia necesitaba más margen para acabar con problemas enraizados en su economía, como la evasión fiscal, la corrupción y las políticas que favorecen a una minoría rica.

En sus próximos encuentros, Varoufakis abordará la cuestión "desde un punto de vista técnico", con "argumentos rigurosos y con cifras" para "conseguir apoyos", según su entorno.

El jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, viajó el viernes a Atenas y su encuentro con Varoufakis ante la prensa fue muy frío, ya que el ministro holandés alertó sobre las consecuencias para Grecia de no respetar los acuerdos suscritos con sus socios.

Syriza ganó las elecciones con la promesa de poner fin a las políticas de austeridad impuestas por los acreedores de Grecia a cambio de su generosidad.

Tensas negociaciones

Varoufakis tendrá también como objetivo aclarar la postura de Atenas sobre los aspectos técnicos de la negociación. Hasta ahora, el intermediario de Grecia era la llamada troika, formada por representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE).

Pero el gobierno griego ya no quiere negociar con la troika, que se convirtió en un símbolo de intransigencia, y prefiere hacerlo directamente con sus acreedores.

"No quiero hacerles perder el tiempo ña la troikaí, porque no están autorizados a hablar sobre la sustancia y la lógica del programa" de rescate, dijo Varoufakis a la edición dominical del diario griego To Vima. "¿Por qué deberían malgastar su energía y su tiempo?", se preguntó.

El gobierno griego recibió también el apoyo moral de los entre 100.000 y 300.000 manifestantes (según las fuentes) movilizados el sábado en Madrid por el partido antiliberal español Podemos, a menudo comparado con Syriza, para pedir un cambio de las reglas impuestas por la Unión Europea.

mfh