Grecia obtuvo el jueves el consentimiento de un equipo de inspectores de la UE y el FMI para su nuevo plan de austeridad a cinco años, tras comprometerse a una ronda adicional de alzas impositivas y recortes de gasto, dijeron fuentes allegadas a las negociaciones.

"Tenemos un acuerdo", dijo una de las fuentes.

Otra fuente familiarizada con las conversaciones dijo que unos cuantos detalles técnicos pendientes serían finalizados el viernes.

El ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, anunció el jueves que el Gobierno socialista de Grecia reduciría el umbral impositivo mínimo a 8,000 euros al año, aumentaría el impuesto al combustible de calefacción e impondría un gravamen de solidaridad por una sola vez a las rentas de entre el 1 al 5 por ciento.

URGE MERKEL A GRECIA A APROBAR PLAN DE AUSTERIDAD

Por su parte, la canciller federal alemana Angela Merkel urgió hoy a la oposición conservadora de Grecia a asumir su 'responsabilidad histórica' y aprobar el nuevo plan de austeridad y privatizaciones propuesto por el gobierno socialista.

"Quiero apelar a la oposición a que haga honor a su responsabilidad histórica", dijo Merkel al llegar a una reunión con sus homólogos de la Unión Europea en la capital belga, en la que la crisis de la deuda griega es la gran protagonista.

"En situaciones difíciles como la que afronta el euro hay que estar juntos. Ha funcionado sin problemas en Portugal e Irlanda y tenemos que intentar que funcione también en Grecia", agregó.

En el mismo sentido se pronunció el líder del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, quien reiteró que "no hay un plan B" para Grecia, país que enfrenta el riesgo de declararse en bancarrota.

"Todas las condiciones tienen que cumplirse", señaló respecto al pago de 12,000 millones de euros (unos 17,000 millones de dólares) del quinto tramo del préstamo concedido al país en mayo de 2010.

"Grecia tiene que hacer lo que tiene que hacer y entonces nosotros haremos lo que tenemos que hacer", sostuvo Juncker, aunque aseguró que la posición de los socios del euro 'no es una amenaza'.

Las condiciones impuestas por la UE consisten en la aprobación por el Parlamento griego, la próxima semana, de un nuevo paquete de medidas de austeridad, que incluye recortes salariales y dimisiones de funcionarios.

Así como un plan de privatizaciones por 50,000 millones de euros (unos 71,000 millones de dólares) que incluye a los puertos aéreos y marítimos, además de las compañías eléctricas estatales.

Por su parte, el líder opositor griego Antonis Samaras reiteró este jueves aquí su rechazo al paquete y abogó, en cambio, por 'medidas correctivas para asegurar que la economía griega se recupere'.

PLAN DE AYUDA, PARA JULIO

La Eurozona prevé preparar un nuevo plan de ayuda financiera para Grecia que pueda estar listo a principios de julio si Atenas aprueba previamente un severo plan de austeridad, según un proyecto de declaración de la cumbre europea que se celebraba el jueves en Bruselas.

RDS/ APR