Atenas.- Grecia reanudó este miércoles las negociaciones con los acreedores privados para reducir su deuda mientras Alemania anunció un drástico recorte de su previsión de crecimiento para este año, al tiempo que el FMI busca dotarse de fondos frescos para enfrentar una crisis que se agrava.

"Nuestra estimación es que podríamos tener un acuerdo antes del fin de semana", declaró a la prensa una fuente del gabinete del ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, reunido con el jefe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Charles Dalara, y el primer ministro griego Lucas Papademos.

Grecia espera que los acreedores privados condonen unos 100,000 millones de euros (128,000 millones de dólares) de su colosal deuda de 350,000 millones (un 162% del PIB).

Las negociaciones se suspendieron la semana pasada, después de la supuesta intervención del FMI y de Alemania, que querían obtener mejores condiciones para Grecia, inmersa en una profunda recesión por las draconianas medidas que ha tenido que adoptar para reducir su deuda.

El martes, el IIF aseguró su disposición para hallar una solución, reiterando que los inversores privados quieren "un acuerdo sobre bases voluntarias para Grecia".

La institución "instó a todas las partes a trabajar con buena voluntad con este fin con un sentido de urgencia", dijo.

En Francia, la Autoridad de Control Prudencial (ACP), un organismo regulador financiero, va a pedir a los bancos franceses que aumenten sus provisiones para afrontar su exposición a la deuda pública griega, indicó este miércoles a la AFP una fuente bancaria.

Los grandes bancos franceses han aprovisionado hasta ahora el 60% de su exposición, lo que significa que prevén una pérdida de dicho porcentaje sobre el valor de sus bonos griegos.

Grecia podría ser la primera economía desarrollada en 60 años que se declara en suspensión de pagos si no consigue antes de marzo un acuerdo con los acreedores privados, imprescindible para que la UE y el FMI otorgue un segundo paquete de ayuda al país heleno.

La UE y el FMI han dejado claro que un acuerdo entre Atenas y los bancos es crucial para aprobar el segundo paquete de ayuda de 130,000 millones de euros, que se suma a otro de 110,000 millones concedido en 2010.

Un acuerdo creíble es también clave para mejorar la crisis de la deuda en la Eurozona, que ha lastrado a la economía mundial, en particular a los países emergentes, aunque también la europea.

En Alemania, la mayor economía europea, el gobierno redujo este miércoles las previsiones de crecimiento para 2012 a 0.7% desde el 1% previsto con anterioridad.

La víspera, el Banco Mundial, rebajó las perspectivas para 2012 al 2.5%, un recorte de 1.1 puntos porcentuales con respecto a las proyecciones de junio.

El ministro de economía alemán, Philipp Roesler, aseguró, no obstante, que la actividad económica seguirá expandiéndose pese a la crisis y que no habrá recesión. El último trimestre del año se cerró con un repliegue de la economía de la locomotora europea.

"No se se podrá hablar de recesión", dijo Roesler, pese a que la demanda de productos alemanes desde los mercados emergentes como Brasil o India se ha debilitado.

"Después de dos años de crecimiento extraordinario, la economía alemana sigue teniendo una salud robusta. Sin embargo, debido a las dificultades del entorno externo, estamos esperando una caída temporal del crecimiento en la primera mitad del año", dijo.

El ministerio de Economía prevé una modesta recuperación en 2013, con un crecimiento del 1.6 por ciento.

El FMI estimó, por su parte, que necesitará 500,000 millones de dólares adicionales para hacer frente a las consecuencias de la crisis de la deuda en la zona euro, que serán solicitados a los Estados miembros.

Las Bolsas de Londres y Fráncfort cerraron con una ligera subida, mientras las de Madrid, París y Milán registraron números rojos.

El euro, por su parte, también subió ligeramente, a 1.2823.

Por último, Portugal captó este miércoles 2,500 euros de títulos de deuda a tres, seis y once meses, con un rendimiento a la baja, en la primera emisión desde que Standard and Poor's bajó la nota del país a la categoría de inversión especulativa.

RDS