Grecia se paralizó por una huelga general y por masivas manifestaciones contra la reforma del sistema de pensiones propuesta por el gobierno de izquierda de Alexis Tsipras, bajo presión de los acreedores internacionales del país.

Unas 40,000 personas marcharon en Atenas y cerca de 14,000 en Salónica, según informó la policía. En la capital, la policía dispersó con gases lacrimógenos a manifestantes que habían arrojado bombas molotov.

Se trata de la tercera huelga que enfrenta el gobierno de Tsipras, elegido hace un año con la promesa de poner fin a las políticas de austeridad exigidas por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), para mantener a flote a este arruinado país de la zona euro.

Pero Tsipras se vio obligado a aceptar en julio un nuevo plan, que incluye la reforma del sistema de jubilaciones, para obtener un rescate de 86,000 millones de euros.

Como consecuencia de la huelga, trenes, ferries y numerosos vuelos internos se vieron paralizados.

Los hospitales se limitaron a atender las situaciones de emergencia, las gasolineras estaban cerradas y no se veían taxis, que suelen abundar en Atenas.

Descontento general

La movilización dio lugar a una excepcional confluencia de sectores sociales, desde abogados hasta agricultores, que en los últimos días bloquearon carreteras con sus caravanas de tractores. En las marchas, se veía lado a lado a obreros y empleados de cuello blanco.

Manifestantes llevaban globos negros sobre los que habían escrito: Promesas al aire , en referencia al programa electoral de Tsipras.

Una columna enarbolaba una pancarta con inscripciones en chino, para denunciar la inminente compra de la administración del puerto del Pireo por la compañía china COSCO, en el marco del plan de privatizaciones.

La reforma del régimen de jubilaciones prevé, entre otras cosas, reducir el máximo de las pensiones de 2,700 euros a 2,300 euros y crear una jubilación de base garantizada de 384 euros mensuales.

El gobierno quiere además fusionar los diferentes fondos de pensiones y aumentar las cotizaciones patronales y de los empleados.

Los críticos del proyecto afirman que esas reformas perjudicarán a quienes cotizaron toda su vida y alentará los empleos sin contrato.

El proyecto de ley debe votarse este mes en el Parlamento, donde la coalición de Tsipras dispone de una corta mayoría de 153 diputados sobre un total de 300. El gobierno advirtió que sin una reforma, el régimen de pensiones colapsará a corto plazo.

Según datos del Ministerio de Trabajo, el pago de pensiones representa 17.5% del Producto Interno Bruto (PIB), frente a un promedio de 11.5% en Europa.

Tsipras está decidido a hacer avanzar la reforma para satisfacer a los acreedores y abrir las ansiadas negociaciones sobre la reducción de la deuda pública, cercana a 200% del PIB.