Grecia y la solvencia de la banca europea son los primeros grandes temas que debe abordar desde esta semana la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christiane Lagarde, aseguró Steven Dunaway, investigador senior del Council of Foreign Relations.

El analista anticipó que la funcionaria buscará, con relativa rapidez , un plan que gane apoyo entre los miembros para dar viabilidad financiera al gobierno heleno y para fortalecer al mismo tiempo al sistema bancario de la Unión Europea.

En una conferencia difundida para los miembros de la organización estadounidense de política exterior con mayor influencia en la Casa Blanca, advirtió que, de lo contrario, se corre el riesgo de comprometer indefinidamente las arcas de la Unión Europea y del propio fondo, bajo la premisa equívoca de tratar de salvaguardar al euro .

Durante la conferencia, el investigador evidenció que hay dudas acerca de la capacidad de Lagarde para ordenar los grandes desequilibrios económico-financieros mundiales que están alimentando la incertidumbre del mercado.

Esto, por su formación profesional, pues consideró que le resultará difícil sensibilizar a las autoridades económicas de los cambios que requieren para ir saneando sus desbalances .

Según el investigador, el FMI tiene mayores responsabilidades de las que ha podido ver Lagarde como ministra de Finanzas, lo que demandará mayor asesoría de su equipo en el Fondo.

Banca en riesgo

De acuerdo con el analista, los bancos europeos, que son los principales tenedores de la deuda griega, especialmente los franceses y los alemanes, enfrentan importantes desequilibrios en sus carteras, lo que les hace más vulnerables a una quiebra o reestructura financiera del gobierno heleno.

Lo que trae aparejado el segundo reto inmediato para la nueva directora gerente, refirió, que es impulsar el saneamiento financiero de la banca gala y fondos de inversión.

Hay que estructurar un plan de saneamiento del sistema financiero que permita fortalecer reservas suficientes para soportar el impacto de una quita de deuda griega, sin que ello implique el salvataje de los bancos , argumentó.

Analistas de Goldman Sachs ya habían estimado que la eventual quiebra de Grecia generaría pérdidas a la banca europea que estarían entre los 13,000 y los 41,000 millones de euros, y el mayor impacto del default lo absorberían los bancos griegos que según GS, concentran el 63% de los títulos en problemas.

No obstante, estimaciones del ITESM muestran que son 140,000 millones de euros los que están en poder de bancos franceses y alemanes.

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