El Gobierno griego presentó su proyecto de presupuesto para el 2019 en el Parlamento, el primero tras el fin de la tutela de los acreedores, que prevé un crecimiento de 2.5% y un aumento de los ingresos de 900 millones de euros.

Esta ley de finanzas, “la primera expansión presupuestaria desde hace 10 años”, según el portavoz del gobierno, Dimitris Tzanakopoulos, formaliza el abandono de otros recortes de pensiones, exigidos inicialmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Atenas y la zona euro decidieron renunciar a esta medida, viendo las mejoras de los resultados presupuestarios del país, calificados el martes de “excepcionales” por el presidente de la zona euro, Mario Centeno, ante el Parlamento europeo.

En el 2018, se prevé que el país “sobrepase sus objetivos presupuestarios por tercer año consecutivo”, precisó Centeno.

El superávit presupuestario, que Grecia se comprometió a mantener a 3.5% del PIB de aquí al 2022, debe llegar a 3.98% en el 2018, según el propio proyecto de presupuesto, que será sometido al voto del Parlamento el 18 de diciembre.

“Esto permite un cambio gradual de la política presupuestaria para reforzar los ingresos de los hogares, apoyar el desarrollo sostenible y hacer frente a los déficit crónicos de la protección social”, destacó el ministerio de Finanzas al publicar el proyecto de ley.

Estas medidas “positivas”, cifradas por el gobierno a 900 millones de euros, incluyen subsidios familiares y de alquiler, así como bajadas focalizadas de impuestos y cotizaciones sociales.

El país se prepara para unas elecciones legislativas el próximo otoño, pero éstas podrían ser anticipadas.

El pasado 20 de agosto, Grecia salió de los programas de ajuste dictados desde el 2010 por la zona euro y el FMI a cambio de un rescate de 289,000 millones de euros. El país, que perdió cerca de un cuarto del PIB en la crisis, reanudó el crecimiento en el 2017.

Pero en un contexto de desconfianza de los inversionistas, alimentado por la situación de Italia, Grecia se ha abstenido para refinanciarse en los mercados, donde las tasas de intereses griegas permanecen ajustadas.

Pese a dos recapitalizaciones, el sistema bancario lucha también por liberarse de la carga de los créditos dudosos acumulados en los últimos ocho años.