Grecia debe tomar decisiones difíciles en los próximos días para asegurar un acuerdo de canje de deuda y un rescate necesario para evitar una caótica moratoria, indicó el gobierno.

Con el canje de deuda ya casi asegurado, el foco de Atenas volvió ahora al plan de reformas. Un fracaso en convencer a los prestamistas de que podrá emprender las reformas prometidas podría poner en riesgo el canje de bonos y el nuevo mecanismo de rescate.

Sin el nuevo rescate, no podemos tener el financiamiento necesario y el canje de deuda no puede completarse , declaró el ministro de Finanzas del país heleno, Evangelo Venizelos, a la prensa.

El Ministro reiteró que Atenas está a un paso formal de completar el acuerdo con los acreedores privados para reestructurar 200,000 millones de euros en deuda griega y confirmó que las negociaciones, tanto sobre el canje como sobre el rescate, estaban convergiendo y eran dependientes una de la otra.

Venizelos comentó además ante legisladores de su país que los acreedores privados podrían tener que asumir una pérdida de más de 70% en el marco del canje.

Un Ministro alemán llegó incluso a proponer que Grecia entregue el control de su política presupuestaria a instituciones externas en caso de no poder implementar las reformas, aunque Berlín ha moderado el tono tras la airada reacción de las autoridades griegas a la propuesta.

En el marco de las negociaciones, el país está bajo presión para que haga un mayor esfuerzo con el fin de reducir la brecha de financiamiento causada por el deterioro de su economía y el descarrilamiento de su anterior plan de reformas.

Además de las impopulares medidas de austeridad que con regularidad generan protestas en las calles de Atenas, los acreedores exigen recortes adicionales al gasto público equivalentes a 1% del Producto Interno Bruto.

En un reflejo de las cosas que están en juego, el consejero de gobierno del Banco Central Europeo, Ewald Nowotny, dijo que la permanencia de Atenas en la zona euro depende de su capacidad para implementar una serie de medidas.

Partidos políticos y sindicatos patronales de Grecia se oponen a las sugerencias de recortar los costos laborales reduciendo el salario mínimo y los sueldos en el sector privado.