La eurozona no logra zafarse de la crisis de la deuda. Apenas cerrado el plan de rescate a Portugal, ahora debe volver a centrarse en la situación en Grecia pues el país helénico aún manifiesta una economía muy debilitada.

En una reunión de los principales actores de la Unión Europea en Luxemburgo se discutió nuevamente acerca de los esfuerzos adicionales que el país tiene que hacer para reducir su déficit y de los medios para ayudarle durante más tiempo del previsto.

El presidente del Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de la UE, Jean-Claude Juncker, considera que Grecia necesita un nuevo plan para mejorar las cuentas públicas.

" Pensamos que Grecia necesita un plan de ajuste suplementario", declaró Juncker al término de la reunión en la que participaron los ministros de Finanzas de los principales países de la zona euro, el de Grecia, así como el presidente del Banco Central Europeo.

Europa y del Fondo Monetario Internacional (FMI) concedieron a Grecia en mayo del 2010 un préstamo de 110,000 millones de euros por un periodo de tres años a cambio de un estricto programa de reformas para reducir su déficit.

La misión de la UE y del FMI se encuentra actualmente en Grecia para estudiar los avances y las cifras no son alentadoras, pues el déficit público fue revisado al alza, de 9.4 a 10.5% del PIB ya que la recaudación fiscal es inferior a lo previsto.

En estas condiciones, parece poco realista pensar que Grecia podrá volver a captar por sí sola dinero el próximo año en los mercados para financiar su déficit. Las tasas de interés actuales para los bonos griegos se encuentran entre 14 y 20% a dos años.

Por este motivo, se habla de la posibilidad de apoyar a Grecia más allá de 2012. "Es un escenario en el que hay que seguir trabajando. Es evidente", dijo una fuente cercana a las conversaciones. "Grecia está en una situación bastante desastrosa", admitió.

Si es cierto lo que asegura la prensa griega, los países de la zona euro también han examinado nuevas medidas de ayuda al país, entre ellas, el reescalonamiento de una parte de su deuda, -unos 65.000 millones de euros-, y un eventual aplazamiento de los objetivos de reducción del déficit público de entre dos y cuatro años.

El país ha logrado que se amplíe el periodo para reembolsar el préstamo de 110,000 millones a siete años y medio, en lugar de tres, y revisar a la baja el tipo de interés.

En tanto, según un sondeo realizado por el Instituto Marc, que fuera publicado en el diario Ethnos, una tercera parte de los griegos desea que su gobierno rechace el acuerdo alcanzado el año pasado con la UE y el FMI.

De acuerdo a la consulta que cuenta con una muestra representativa de un millar de hogares griegos, el 33.3% de las personas consultadas quiere el abandono de este acuerdo porque no lleva a ninguna parte y arrastra a la economía griega a una recesión.

Uno de cada dos griegos (45.9%) estima además que Atenas debería renegociar los términos del plan de rescate de Grecia que permitió al país.

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