El Parlamento griego aprobó este martes un presupuesto para el 2019 que apuesta por un crecimiento de 2.5% y que es el primero desde la salida de Grecia de la estricta tutela de sus acreedores.

Del total de 300 diputados de la Asamblea, 154, la mayoría de la coalición gubernamental entre Syriza (izquierda) y el pequeño partido soberanista Griegos Independientes (Anel), votaron a favor del texto. Lo mismo hicieron una diputada independiente y uno del pequeño partido Unión del Centro.

El resto de diputados votaron en contra.

“Hoy votamos el primer presupuesto de la era ‘postmemoranda’, una partida de expansión presupuestaria después de ocho años de austeridad, nuestro propio presupuesto”, celebró Alexis Tsipras, primer ministro griego perteneciente a la coalición de Syriza, en referencia a los presupuestos de los años anteriores, dictados por los acreedores del país.

Grecia salió en agosto de la tutela de sus acreedores y de los programas de ajuste económico.

El nuevo presupuesto apuesta por un crecimiento de 2.5% para el 2019, frente a 2.1% en el 2018. Grecia volvió a crecer en el 2017 (1.5%) después de nueve años de recesión inédita debido a la crisis de la deuda y a las estrictas medidas de austeridad impuestas por sus acreedores, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

La deuda pública aumentó en el 2018 hasta los 335,000 millones de euros (180.4% del PIB frente a 176.1% el año anterior), pero para el 2019 se prevé una reducción, a 167.8 por ciento.

La explosión de la deuda se debe sobre todo a los tres préstamos que recibió Grecia de sus socios europeos desde el estallido de la crisis del 2010, de un total de 243,600 millones de euros.

Gracias al desempeño presupuestario de Grecia en los últimos años, la zona euro dio luz verde a Atenas recientemente para renunciar al enésimo recorte previsto de las pensiones.

No obstante, Grecia se comprometió con sus acreedores a seguir realizando un excedente presupuestario de 3.5% del PIB hasta el 2022.