La insolvencia amenaza a la población griega, según un estudio de la Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas, que advierte que 93% de los hogares griegos vieron reducir sus ingresos en tres años 38 por ciento.

Además, 40% tienen al menos una persona desempleada, según este sondeo realizado en diciembre en 1,200 hogares por el Instituto Marc.

Como consecuencia, cerca de 60% de los griegos recurrieron a sus ahorros para hacer frente a los pagos, mientras que un tercio ha pedido dinero prestado a familiares o amigos.

Los ingresos anuales de dos tercios de los hogares es inferior a 18,000 euros por año, una cifra que hay que tomar con cuidado en un país donde el fraude y la evasión fiscal -que no afecta a los trabajadores y jubilados ya que son gravados en la fuente-- está muy extendida.

Más de 40% de los hogares no pudo cumplir con sus obligaciones financieras, ya sea sus necesidades corrientes, el pago de impuestos o la devolución de los créditos bancarios.

Para 2013, 54% de los hogares interrogados prevén que no podrán pagar lo que deben, incluso los impuestos, cada vez más altos ya que el gobierno los necesita para llenar las arcas.

Además de la solidaridad familiar, la propiedad inmobiliaria ha contribuido a amortiguar el desplome social, en un país donde el 90% de las familias son propietarias de su domicilio, uno de porcentajes más altos en Europa.

Hasta ahora, las autoridades han tomado medidas para apoyar a los griegos en quiebra, en particular, con la congelación de los desalojos, pero la prensa se hace eco de las presiones de los acreedores del país para estrechar la austeridad.

La austeridad dictada al país a cambio de un rescate financiero de la UE y el FMI ha destruido todo su edificio económico, basado en el consumo interno, como resultado de una recesión que entra en su sexto año y un desempleo que afecta a más de un cuarto de la población activa.