Los bancos con grandes operaciones en Londres refirieron que buscarán aumentar su influencia sobre los funcionarios europeos, después de haber presentado todos los argumentos posibles ante el gobierno británico para demostrar la necesidad del acceso al mercado único cuando se concrete el Brexit.

Los prestamistas se habían concentrado en los funcionarios británicos para abogar en favor del mayor acceso posible al mercado desde que los ciudadanos decidieron dejar el bloque, siete meses atrás. Tuvieron menos encuentros con funcionarios europeos, según varias fuentes destacadas en la industria de los servicios financieros.

El enfoque está cambiando porque, tras muchas reuniones y reportes de análisis, los bancos que, aseguran, empezarán a trasladar trabajadores y operaciones fuera de Londres en los próximos meses si no hay mayor claridad sienten que ya han expresado todos sus argumentos ante el gobierno local.

Theresa May, primera ministra británica, expuso el domingo que no está interesada en que el Reino Unido conserve pedazos de su membresía en la Unión Europea (UE), interpretado por algunos como que se inclinará más por favorecer los controles migratorios que por privilegiar el acceso al mercado único.

Los bancos están preparando una nueva ronda de reuniones para dejar claro cuánto podría dañar un Brexit duro tanto a la UE como a el Reino Unido. En su ofensiva han identificado a políticos franceses, reguladores de la UE y funcionarios gubernamentales como los grupos claves a los que debe convencer.

La batalla por el Reino Unido acabó; la de Francia está a punto de empezar , comentó un destacado cabildero. Otro integrante de este sector aseguró que está planeando visitar París para reunirse con políticos franceses.

Otro importante representante de los intereses de uno de los mayores bancos globales opinó que pasará más tiempo en Bruselas este año con el objetivo de influir en Michel Barnier, jefe negociador de la UE para el Brexit, y en sus equipos, además de Didier Seeuws, diplomático belga que está ayudando a coordinar las negociaciones para la desconexión británica.

La posición británica como centro financiero europeo se está convirtiendo en uno de los principales puntos de fricción en las conversaciones. Líderes de la UE aseguraron que planean debilitar el control británico sobre las finanzas exigiendo, por ejemplo, que el lucrativo negocio de la liquidación y compensación de euros sea trasladado a la zona euro.