El Plan de Negocios de Petróleos Mexicanos (Pemex) ubica a la petrolera en el centro del sector energético del país y retoma un rol casi monopólico en el segmento de exploración y producción, advierte la calificadora Standard & Poor's (S&P).

No obstante, advierte que “no hay implicaciones inmediatas sobre la calificación de Pemex (…) el gobierno ha asegurado de manera sistemática que la empresa cuenta con el apoyo federal de manera incondicional y que Pemex cumplirá en tiempo y forma con todas sus  obligaciones financieras”.

En un comentario sobre el plan de negocios de la empresa, destaca que con Pemex al volante para buscar autosuficiencia energética, podrían surgir varios riesgos.

La calificación de Pemex en Standard & Poor´s se encuentra en “BBB+/perspectiva negativa” desde el 4 de marzo de 2019, que es tres escalones arriba del grado de inversión. Mientras la evaluación del perfil crediticio individual de Pemex (stand alone credit profile) es “B-“, que es una indicación especulativa.

La calificación de Pemex en Standard & Poor's se encuentra en “BBB+/perspectiva negativa” desde el 4 de marzo de este año, que es tres escalones arriba del grado de inversión, un nivel similar al que tiene la nota soberana de México. Mientras la evaluación del perfil crediticio individual de Pemex (stand alone credit profile) es “B-“, que es una indicación especulativa.

“Nuestras calificaciones de Pemex reflejan nuestra expectativa de una probabilidad casi cierta de apoyo extraordinario por parte del gobierno a la empresa, ante un escenario de estrés financiero”, consignan.

En el análisis, explican que “la visión estratégica contenida en el plan de negocios de Pemex esta capturada en nuestra evaluación de su perfil crediticio individual.

“Pemex está dando una vuelta en U al adoptar una estrategia que aumenta su exposición a riesgos inherentes de la industria y también asume importantes riesgos operativos. Asume un mayor enfoque sobre resultados de corto plazo y genera dudas sobre la sostenibilidad de largo plazo”, consigna.

 

Dudas sobre “maniobra riesgosa”

En el comentario, titulado: “Plan de Negocios de Pemex: Vuelta en U puede ser una maniobra riesgosa”, resaltan que el plan confirma que se “asume un mayor enfoque sobre resultados de corto plazo y genera dudas sobre la sostenibilidad de largo plazo”.

El Subdirector de corporativos en S&P, Luis Manuel Martínez, responsable del análisis, ya había explicado a El Economista que “el gobierno ha desarrollado un plan de inversión que considera mayores apoyos del gobierno federal de lo que hemos visto en el pasado. Incluyen capitalizaciones y el alivio en la carga fiscal de la empresa”.

"Pero el grueso de la inversión planeada sería con recursos propios de Pemex bajo el supuesto de que subirá la producción y el precio del petróleo se mantendrá estable”.

El riesgo entonces “se encuentra en que no se cumplan sus supuestos, como el hecho de que el precio del petróleo se mantenga en 55 dólares por barril, o que se topen con que es más lenta la ejecución de proyectos que lo estimado, o que la generación de flujo ha sido menor”, argumentó.

“El tema es que el precio de petróleo no está bajo control de la empresa, ni del país y si se mueve por debajo del  estimado, el plan no funcionaría”.

Tal como lo describen en el análisis, la decisión del gobierno de limitar la participación del sector privado en el sector energético subestima las aportaciones que pueden otorgar las empresas con más experiencia y tecnología de punta, capacidad de gestión y capital financiero que puede ayudar a acelerar inversiones.

“Los incentivos bajo el esquema de Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción no serán suficientes para capturar todas las ventajas que puede traer la participación del sector privado. De ahí nuestra percepción de que se trata de una estrategia riesgosa”.

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