El gobierno mexicano ya hizo contacto con corredurías internacionales para avisarles que están por presentar la reforma fiscal, revela Gabriel Casillas, economista para México en JP Morgan.

Nos han comentado que quieren presentarla pronto , precisa.

En conversación, informa que la iniciativa se dirige a disminuir la dependencia de los ingresos petroleros, aumentar la recaudación haciendo más eficiente el cobro, se busca simplificar el cumplimiento de la obligación tributaria.

Es lo único que sabemos. Obviamente aplaudimos, nosotros y los inversionistas, cualquier iniciativa que logre eso , refiere.

No obstante, el experto considera que a estas alturas , lo que México necesita es un paquete de cuatro reformas estructurales que al entrar en funciones derrame beneficios económicos en empresarios y en los trabajadores. Se trata de las reformas política, fiscal, energética, y laboral, detalla.

Según Casillas, en ausencia de estas reformas, México mantendrá un crecimiento inercial de 2.5% anual como el que pronostican en la correduría y en la OCDE. México no está creciendo. Nuestro pronóstico de un PIB de 4.5% para el 2010 no refleja un mejor desempeño de la economía , aclara. 

Alinear incentivos

Desde su perspectiva, la reforma política podría  destrabar la tubería que por años ha desconectado los intereses de los legisladores de los que tiene el país para crecer.

Uno de los aspectos más relevantes de la reforma política es la reelección de los diputados. Como su periodo es de tres años, en ocasiones, en vez de atender las necesidades del distrito que representan, cuidan sus intereses personales y voltean a ver al líder del partido, que le va a dar el puesto al término de su gestión, antes de aprobar un cambio que saben que es necesario , argumenta.

Dijo que una nueva reforma energética, atraería una inversión impresionante, que ayudaría a crear muchísimos empleos.

Sólo poner una parte de Pemex en la Bolsa de Valores, atraería inversión y agregaría entre 1 o 2 puntos porcentuales más al PIB en el corto plazo .

Además, la inversión en energía abriría espacios para acoger a los desempleados que, por la flexibilidad de un mercado laboral reformado, pudieran ser expulsados de puestos donde son menos productivos. En su opinión, el Ejecutivo ha actuado bien y es el Congreso el que no aprueba las reformas necesarias. Ello propicia que el resto de los poderes no funcionen adecuadamente.

Si queremos resultados diferentes, hay que hacer cambios. Si no cambiamos la forma como se opera en el Congreso, no se harán la reformas y ya no hay más tiempo que perder , finalizó.

ymorales@eleconomista.com.mx