En el Gobierno chileno trabajan a toda máquina en una de las prioridades en la nueva etapa de apertura tras la mejoría de los indicadores sanitarios: la recuperación de los dos millones de empleos que se perdieron en el momento más crítico de la primera ola del coronavirus.

Esto, luego de una primera fase en la que el Ejecutivo ha echado mano a la billetera fiscal, de la mano de aportes como el Bono Clase Media y el nuevo Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) extendido.

Dicho esto, en La Moneda y los ministerios de Hacienda, Trabajo y Economía están apurando las gestiones para presentar en los próximos días un agresivo plan de subsidios a la contratación de trabajadores, una suerte de "política de shock" con la cual se busca aprovechar la reapertura para incentivar la recuperación del mercado laboral.

Altas fuentes del Ejecutivo señalan que el nuevo plan tendría dos ejes: traer de vuelta al mercado laboral a quienes perdieron su puesto durante la pandemia y que han percibido algunas de las ayudas sociales; y a su vez acelerar la recuperación del empleo asalariado, por sobre el informal, que ha liderado la creación de plazas en lo más reciente.

Las mismas fuentes narran que la idea es mejorar los programas ya presentados en materia de subsidios, como las líneas "contrata" (para nuevas incorporaciones), "regresa" (para trabajadores suspendidos) y "protege" (para madres y padres de niños o niñas menores de dos años), engrosando las transferencias directas a los beneficiarios, no así a los empleadores. Piñera sostuvo conversaciones con el equipo económico para apurar la presentación de las nuevas propuestas, la que se espera para los próximos días.