La idea del Gobierno argentino de conformar una canasta de alimentos básicos que reemplace a Precios máximos toma forma y en los próximos días ya quedará definida.

El lunes de la semana pasada, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, le comunicaron a un grupo de siete empresas que se tomaría este camino, y este lunes volvieron a hacer lo mismo con otro grupo de empresarios. Ahora, las compañías deberán presentar a Comercio Interior el listado de productos que están dispuestos a incluir pero, aunque sería de participación voluntaria, se descarta que el Gobierno realice pedidos puntuales.

Este nuevo programa oficial -que arrancaría en mayo en caso de que las negociaciones no presenten inconvenientes- estaría conformado por entre 100 y 120 productos, que llegarían a todos los canales de ventas, es decir supermercados, mayoristas y comercios de proximidad.

La otra particularidad es que estos artículos se venderán al mismo valor en todos esas bocas de gasto, aunque su precio estará congelado por seis meses, es decir hasta cuando esté previsto que se realice en las elecciones.

Así, el Gobierno apunta a lograr cierta paz en el terreno inflacionario, con el foco puesto muy especialmente en los alimentos, sin dudas uno de los factores más delicados al analizar el costo de vida.

Para las alimenticias, en principio, esta alternativa no es mala, aunque todavía tiene algunas aristas que prefieren revisar en profundidad. Uno de ellos es definir el concepto de "alimentos básicos". Es que Precios Máximos deberían contener actualmente también ese tipo de productos, pero las empresas se quejan de que muchos de ellos no cumplen con esos parámetros. El otro punto que genera algunas controversias es la idea de que esta canasta esté disponible en todos los canales de comercialización, lo que implicaría cumplir con un cupo alto de producción de esos artículos, para de ese modo respetar los niveles de abastecimiento.

El problema se centra aquí está relacionado con que, de acuerdo con la visión de las empresas, producir estos productos, para luego venderlos a un precio congelado, no les resulta rentable. De todos modos, si la cifra de productos que pasarán a formar parte de esta canasta se mantiene entre los 100 y 120 planteados, la cantidad que le corresponde a cada alimento no debería ser tan significativa.

La primera reunión se realizó el lunes y se convocó a Molinos, Arcor, Unilever, Las Marías, Comercial del Plata, Mastellone y Bimbo. Ayer 20 de abril, martes fue el turno de Danone, Mondelez y Molinos Cañuelas.