El Gobierno de Angela Merkel se vio obligado a defender el rescate para los bancos españoles, frente a la sensación de muchos alemanes de que su generosidad estaba siendo abusada y ante las críticas que sostenían que entregar ayuda sin exigir nada a cambio sentaba un precedente riesgoso.

Distintos asesores de la canciller alemana justificaban la ayuda diciendo que la economía española no estaba en una situación tan crítica como para requerir los mismos términos impuestos a Grecia y que los fondos no serían pagados directamente a los bancos, sino al gobierno español.

El pedido de España viene del Estado, el dinero irá al Estado, él será responsable y asumirá el compromiso de cumplir las condiciones estipuladas , dijo el portavoz de Merkel, Steffen Seibert.

Esto envía una buena señal a los mercados y a los socios europeos de que Europa es capaz de actuar y que ahora tiene los instrumentos a su disposición para lidiar con la crisis , agregó el portavoz.

Sin embargo, los sondeos de opinión reflejan un creciente malestar entre los alemanes de a pie con el rol de su país como el principal contribuyente de los fondos de rescate.

AGUJERO NEGRO

La magnitud de la ayuda entregada a España, de hasta 100,000 millones de euros, parecía reforzar las advertencias de un pequeño pero creciente grupo de alemanes euroescépticos.

Estos sectores afirmaban que los rescates se han convertido en una especie de agujero negro del dinero duramente ganado por los contribuyentes alemanes.

En momentos en que el Parlamento aún tiene que aprobar un plan impulsado por Merkel para reforzar la disciplina fiscal en Europa y el mecanismo permanente de la zona euro, los oficialistas intentan evitar que el rescate a España dé más argumentos a los euroescépticos.