El gasto del consumidor de Estados Unidos subió marginalmente en febrero y por segundo mes consecutivo, porque los hogares ahorraron más, en el más reciente indicio de que la economía perdió impulso en el primer trimestre.

No obstante, los fundamentos económicos se mantienen sólidos y otro dato mostró que los estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de subsidios estatales por desempleo cayeron la semana pasada a un mínimo de más de 45 años.

Analistas prevén que la mejoría del mercado laboral empiece a elevar los salarios en la segunda mitad de este año.

El gasto del consumidor ha sido débil este año, pese a una sólida confianza del consumidor que fue apuntalada por recortes de impuestos sobre la renta.

“El panorama para el gasto en categorías discrecionales es obviamente más incierto, aunque hay algunas razones plausibles para esperar mejores resultados de consumo más adelante”, comentó Michael Feroli, economista de JPMorgan en Nueva York.

El Departamento de Comercio dijo que el gasto del consumidor, que responde por más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, aumentó 0.2% en febrero, tras un avance similar en enero.

Fue respaldado por un repunte en el gasto en bienes duraderos, como vehículos motorizados, además del incremento en servicios financieros y gastos en seguros.

También hubo una moderación en las lecturas mensuales de inflación tras un alza de precios en enero. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE, por su sigla en inglés), excluyendo los volátiles componentes de alimentos y energía, subió 0.2% el mes pasado tras avanzar 0.3% en enero.

Eso hizo que el incremento interanual del denominado índice de precios PCE subyacente (la medición preferida de la Reserva Federal) se acelerara a 1.6%, el mayor incremento desde febrero del 2017, desde 1.5% en enero.