El Banco de México identifica ya efectos indirectos en la fijación de precios de servicios, impulsados por los incrementos mayores a los previstos en precios de energéticos como gasolina y gas L.P.

Este comportamiento, así como riesgos asociados a la persistente depreciación cambiaria y la revisión de expectativas al alza, motivaron que dos de los cinco miembros de la Junta de Gobierno, registrasen opiniones disidentes para promover un alza de 50 puntos base en la tasa.

No obstante, en la votación que llevó al objetivo de la tasa a 8%, solo la Subgobernadora Irene Espinosa, mantuvo firme su voto para incrementar al rédito en 50 puntos base. Mientras el Subgobernador Manuel Ramos Francia, prefirió votar por un alza de 25 puntos, como la mayoría, pero dejando asentado que la decisión incluyera “un mensaje firme, claro y asertivo sobre la conducción de la política monetaria en un horizonte mayor”, donde quede la advertencia de que “es posible que sea necesario mantener por un periodo prolongado el objetivo de la tasa en niveles más elevados que los previstos”.

En la relatoria con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 15 de noviembre, sostuvieron que los precios de energéticos como gasolina y gas L.P. y sus efectos indirectos en otros, afectarán la trayectoria prevista para la inflación general y para la subyacente, “en los siguientes meses”.

Según la minuta, la Subgobernadora argumentó que “la política monetaria enfrenta un entorno complejo caracterizado por una tasa de inflación por encima de los pronosticado (…) una inflación subyacente persistentemente elevada, una depreciación importante del tipo de cambio; un balance de riesgos al alza para la inflación que se ha deteriorado y un mayor riesgo de efectos de segundo orden, lo que justificaría considerar un ajuste de 50 puntos base a la tasa de interés de la política monetaria”.

El Subgobernador Ramos Francia, que participó así en la penúltima decisión monetaria que le toca asistir, dijo que “ante la posible persistencia de choques adversos al tipo de cambio y a las tasas de interés de largo plazo, es posible que sea necesario mantener por un periodo prolongado el objetivo para la tasa de referencia en niveles más elevados que los previstos anteriormente”.

Merma confianza en México

En la argumentación de la decisión, se observa que “la mayoría consideró que la confianza de los inversionistas en la economía nacional ha mercado como consecuencia de (…) el anuncio de cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM); la preocupación por el modelo de negocio de Pemex; la incertidumbre asociada a ciertos proyectos legislativos y el impacto de varias medidas como proyectos de gasto”

“Algunos” de los miembros consideraron que los factores internos fueron primordiales en la evolución reciente de los mercados, “enfatizando uno de ellos que en vez de aliviar las mayores tensiones de origen externo, varias de estas acciones, consideradas o puestas en marcha tuvieron el efecto contrario”.

Y la mayoría destacó que “como consecuencia de todo lo anterior, el tipo de cambio registró una depreciación importante y un aumento en su volatilidad, las tasas de interés de mediano y largo plazos en moneda nacional y extranjera se incrementaron y los indicadores de riesgo soberano se deterioraron”.

Esta minuta, la número 63, pasa a la historia por ser la última que relata la discusión sobre la decisión monetaria donde participaron Roberto del Cueto como miembro de la Junta de gobierno y la penúltima de Manuel Ramos Francia.

Y queda también en la crónica, que es la última a la que asistieron, sin derecho a voto, los funcionarios económicos de la administración de Enrique Peña Nieto: el Secretario de Hacienda José Antonio González Anaya y el Subsecretario del ramo, Miguel Messmacher Linartas.

[email protected]