Una apreciación de más del euro podría seguir afectando a la inflación durante varios trimestres más, pero este impacto podría verse enmascarado por un aumento en el poder de fijación de precios de las empresas, dijo el Banco Central Europeo (BCE) en un artículo de investigación.

El BCE lleva años estimulando la economía para reavivar la inflación, pero el alza del euro en el último año —que se revirtió en las últimas semanas— respaldó los pedidos de las autoridades que fijan las tasas de interés para que la política sea ajustada sólo con incrementos, para evitar afectar al crecimiento y la inflación.

“La apreciación desde mediados del 2017 podría seguir siendo relevante para algunos trimestres venideros”, indicó el BCE en el artículo. “El traspaso de la tasa de cambio puede ser difícil de detectar si se compensa con una confluencia de otros factores, incluido un mayor poder de fijación de precios para las empresas”.

El euro subió más de 4% frente al dólar en comparación con el año pasado, pero disminuyó casi 7% desde su pico registrado en el primer trimestre.

Los precios de los bienes industriales no energéticos son los más sensibles a los movimientos del tipo de cambio, ya que el componente de importación es alto y sólo los márgenes de distribución y venta minorista separan sus precios de los precios al consumidor.

Aun así, la inflación de los precios al productor se ha mantenido resistente a la presión bajista por la apreciación de la tasa de cambio, ya que dichos precios dependen en gran parte del costo de la mano de obra doméstica y el costo no laboral.

Esto podría ocultar la tendencia a la baja del tipo de cambio, ya que los costos laborales están subiendo y el aumento de la capacidad de utilización está otorgando a las empresas mayor influencia en los precios, agregó el BCE.

“Juntos, estos factores pueden haber compensado la presión a la baja del tipo de cambio”, refirió la entidad.