Francia cerró el 2017 con un déficit inferior a 3% por primera vez en 10 años, tal y como le exigía la Unión Europea (UE), gracias un crecimiento mejor de lo esperado.

Junto a España, Francia era la última economía de la UE, objeto de un procedimiento por déficit excesivo de Bruselas.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INSEE, por su sigla en francés), el déficit acumulado del Estado, las administraciones locales y la seguridad social se redujo en 0.8 puntos y pasó de 3.4% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2016 a 2.6% en el 2017.

La cifra es una buena noticia para el gobierno del presidente Emmanuel Macron, que preveía un déficit de 2.9% y se había fijado como objetivo reducirlo a menos de 3 por ciento.

“Hemos cumplido nuestros compromisos con Europa”, dijo el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, en declaraciones a una cadena de radio local. “Por primera vez desde hace 10 años, vamos en la buena dirección. Esto nos permite recuperar nuestra credibilidad en Europa”, añadió.

Según el INSEE, la caída del déficit se explica principalmente por el presupuesto del Estado, que se redujo en 1,300 millones de euros el año pasado, y por un crecimiento de 2% que supuso más ingresos fiscales.

También contribuyó la reducción del déficit de la seguridad social, que pasó de 7,800 millones de euros en el 2016 a 5,100 millones en el 2017, su nivel más bajo en 15 años, según el ministerio de Finanzas.

Sin embargo, la deuda pública de Francia sigue siendo muy importante y representaba 97% del PIB en el 2017, un nivel muy cercano al del 2016 (96.6 por ciento).

Francia “ha hecho un importante esfuerzo, pero hay que seguir profundizando, buscar la reducción de la deuda”, dijo por su parte el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en declaraciones a la cadena LCP.