La incertidumbre cambiaria floreció entre los factores que podrían limitar el crecimiento de la economía, mientras que la política interna dejó de preocupar en menor nivel, según analistas consultados por el Banco de México (Banxico).

En la encuesta de expectativas, los especialistas ajustaron a la alza sus estimaciones de cierre para este año del tipo de cambio de 12.88 a 13.03 pesos por dólar. Este nivel no se había observado desde la encuesta de noviembre del año pasado.

Por ello, el clima de negocios no está muy claro que digamos, pues seis de cada 10 piensa que permanecerá igual y 64% tiene dudas sobre si es un buen momento para las inversiones. Sólo 7% se mostró pesimista. Ese mismo porcentaje aseguró que la economía progresará en el segundo semestre.

En este sentido, el director general de Standard and Poor’s en México, Víctor Herrera, argumentó que el tipo de cambio podría presionarse más si se presenta un resultado electoral con poca diferencia entre los candidatos a la Presidencia, como ocurrió hace seis años.

Ello contribuiría a ver un peso más depreciado frente al dólar, en niveles mayores a los registrados la semana pasada. Pero atribuyó los últimos movimientos a la falta de acuerdos en Europa.

INSEGURIDAD PÚBLICA

De igual manera, a los especialistas consultados por Banxico les sigue preocupando la inseguridad pública. Ocupa el tercer lugar entre los principales obstáculos que estarían poniéndole un freno al avance, mientras que la ausencia de cambios estructurales se desinfló un poco.

Por eso nuevamente recortaron sus pronósticos de Inversión Extranjera Directa de 19,872 millones de dólares a 19,865 millones de dólares.

Con ello, se confirma que, en general, el panorama en México lo está nublando tanto la volatilidad cambiaria, derivada de la debilidad del mercado externo y la economía mundial, así como la inestabilidad financiera internacional, más que las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en nuestro país a menos de un mes.

Esto a pesar de que mejoraron las expectativas para la economía mexicana y de la estadounidense. Para el primer caso, elevaron de 3.62 a 3.72% el PIB nacional para este año.

Eso traerá como consecuencia más empleos, que podrían reflejarse en la creación de 622,000 registros totales en el IMSS, cuando hace un mes se calculaba en 596,000 nuevos puestos de trabajo.

La economía estadounidense pasó de 2.27 a 2.30% de crecimiento para el 2012.

En el terreno inflacionario, siguen los vientos en favor de los consumidores. Se prevé un menor nivel de la inflación para este año, con 3.65% frente a 3.68% de la consulta previa.

Las tasas de interés estarían terminando el año en un nivel de 3.44% y el déficit de las finanzas públicas en 2.55% del PIB.

La mezcla mexicana de crudo de exportación se prevé todavía por arriba de los 100 dólares por barril, con una cotización de 104.5 dólares.

EL PESO SE DEPRECIÓ 2.3% EN UNA SEMANA

En medio de un intenso ir y venir de flujos a nivel global, el tipo de cambio en su denominación spot finalizó la semana en 14.3520 pesos por dólar, que implica una depreciación de 0.40% para el peso, golpeado por el mal dato de empleo de Estados Unidos; de esta manera, en la semana, la divisa mexicana retrocedió 2.3 por ciento.

El peso ha perdido casi 11% desde mediados de marzo, afectado principalmente por temores de una eventual salida de Grecia de la zona euro y los problemas del sector bancario de España.

Blanca Nieves en el cine

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SE ACTIVA MECANISMO DE SUBASTA

En este contexto, en las últimas semanas se ha activado en dos ocasiones en menos de dos semanas el mecanismo de subasta del Banco de México, que entra cuando la moneda se deprecia 2% con respecto al tipo de cambio establecido por la entidad en la jornada previa.

El viernes, durante un discurso en Cancún, el Gobernador del Banco de México dijo que pese a que el país tiene un régimen cambiario flexible, la entidad monetaria cuenta con diversas herramientas para garantizar la liquidez del mercado de cambios y, con ello, aminorar la volatilidad.

Nosotros somos, por decir así, creyentes de dejar funcionar en su mayor amplitud posible al tipo de cambio y simplemente, por decir así, introducir mecanismos que suavicen los movimientos, sobre todo cuando los mercados no están operando plenamente , agregó el banquero central.

leonor.flores@eleconomista.mx