Tal como lo habían anticipado, analistas de Fitch Ratings elevaron la calificación soberana de Grecia en seis escalones, de una suspensión de pagos efectiva ( RD ), hasta B- , que significa emisiones de alto riesgo de no pago .

Esta nueva nota es efectiva para los títulos que recibieron los acreedores privados, que incluyen la quita de 53.3% del valor original de la deuda en su poder y cualquier emisión soberana realizada a partir de esta semana.

En una nota, la agencia precisó que tras la reestructuración del 9 de marzo, el perfil de la deuda griega ha mejorado y se ha reducido el riesgo de una recurrencia de las dificultades de pago a corto plazo .

No obstante, advierte que aún existe un nivel de endeudamiento muy elevado y profundos desafíos económicos, lo que pone en riesgo su calidad crediticia.

Además, anunció que tras la reestructuración con acreedores privados, la perspectiva de Grecia en el mercado de deuda a largo plazo, tanto en moneda extranjera como local, tiene ahora el estatus de estable .

Hay un margen limitado de seguridad para el servicio de la deuda con los nuevos valores en un horizonte de 12 a 24 meses, lo que se refleja en la perspectiva estable , indica.

Es decir, no existe riesgo de una nueva acción de calificación ni para subirla ni para bajarla.

De acuerdo con el comunicado, tras el canje ha mejorado el perfil de la deuda de Grecia y se han reducido los riesgos recurrentes de dificultades para enfrentar los vencimientos de corto plazo.

De acuerdo con la escala de calificación de la agencia, los bonos pasaron de considerarse vulnerables a corto plazo a ser vulnerables de largo plazo . Desde febrero, Grecia ha sido objeto de una advertencia de degradación y dos acciones de calificación por parte de Fitch. La primera, el 22 de febrero, cuando advirtió que de confirmarse la quita de deuda por parte de los privados, Grecia ingresaría al terreno de un default selectivo.

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