La agencia de calificación de riesgo Fitch rebajó, el fin de semana, la perspectiva crediticia para la nota “AAA” de Estados Unidos a “Negativa” desde “Estable”, citando una erosión de la fortaleza crediticia, incluido un creciente déficit para financiar estímulos y así combatir las consecuencias de la pandemia de coronavirus.

Fitch también dijo que la dirección futura de la política fiscal de Estados Unidos depende, en parte, de las elecciones presidenciales de noviembre y la composición resultante del Congreso, advirtiendo que existe un riesgo de que el estancamiento político se mantenga.

Los déficits y la deuda, que ya aumentaban antes de la pandemia, comenzaron a erosionar la tradicional fortaleza crediticia de Estados Unidos, dijo la agencia en un informe.

“La flexibilidad financiera, con la ayuda de la intervención de la Reserva Federal para restablecer la liquidez en los mercados financieros, no disipa por completo los riesgos para la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo”, dijo la agencia calificadora.

“Hay un creciente riesgo de que las autoridades de Estados Unidos no consoliden las finanzas públicas lo suficiente como para estabilizar la deuda pública después de que haya pasado el choque de la pandemia”, agregó.

Estados Unidos contaba con la mayor deuda pública de cualquier soberano con calificación “AAA” hacia el ingreso a la crisis del virus, según Fitch, quién agregó que espera que la deuda general del gobierno supere 130% de su Producto Interno Bruto para el 2021.

Mike Englund, economista jefe de Action Economics, estimó que los mercados reaccionarán negativamente a ésta decisión.