La agencia Fitch recortó la calificación soberana de México en un escalón, para dejarla en “BBB” desde “BBB+”, todavía dos niveles arriba del grado de inversión, y cambió la perspectiva de negativa, donde estaba, a estable.

Este ajuste a la baja refleja la combinación de un mayor riesgo para las finanzas públicas, ante el deterioro de la empresa productiva del Estado Pemex y la debilidad macroeconómica “agravada por las amenazas externas de las tensiones comerciales”.

El argumento fue sostenido por Moody’s que también cambió la perspectiva sobre la nota soberana de México, de Estable a Negativa, colocándola a una de tres probabilidades de recortarla.

En el comunicado de Fitch se argumenta que la deuda soberana aumentó sustancialmente en el primer trimestre del año, impulsada por el apoyo que otorgó el gobierno a Pemex. De hecho, estiman que el costo fiscal de las inyecciones de capital dirigidas a la paraestatal y el recorte de impuestos efectivos representan 0.2% del PIB. Aun así, advierten que no se logra evitar un deterioro del perfil crediticio de Pemex, pues no se otorga una solución de largo plazo que garantice viabilidad a sus finanzas.

Con el recorte, la nota soberana de México queda en el mismo nivel que tienen emisores soberanos como Colombia, Panamá, Hungría,Bulgaria, Kazajistán e Indonesia.

Pemex, el frente abierto

Los analistas de Fitch destacan que la incertidumbre por la política interna y las restricciones fiscales presionaron la nota crediticia.

El análisis, liderado por Charles Seville, destaca que la factura fiscal de Pemex en el 2018 fue de 2.3% del PIB, con cargo al erario público, impidiendo invertir lo suficiente en proyectos de producción y reservas.

Anticipa que la producción de petróleo continuará su tendencia a la baja, y se contraerá en 5% durante este año y el 2020. Por ello prevé que el apoyo del gobierno se extenderá en el mediano plazo.

Destacaron que las deudas de la petrolera alcanzaron 106,700 millones de dólares, esto es 8.7% del PIB del 2018.

Comercio e inversión, otro frente

En la nota, los analistas indican que las finanzas del soberano han mostrado estar mucho más débiles de lo previsto.

Enfatizan que el crecimiento sigue siendo bajo y con tendencia a desacelerarse, presionado por las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer tarifas a los productos mexicanos, que iniciarían en 5% y se irían incrementando hasta el tope fijado unilateralmente por el mandatario de EU, de 25 por ciento.

De acuerdo con Fitch, el crecimiento del PIB de México en los últimos cinco años ha promediado 2.6%, una tasa que se queda lejos de la media de 3.6% que han logrado los emisores que tenían la misma nota de México, que son Perú y Tailandia. Fitch refiere que el PIB este año será de apenas 1 por ciento.

Compás de espera en Moody’s

La calificación de México en Moody’s es “A3” con perspectiva Negativa, aún tres escalones arriba del grado de inversión y es la agencia que tiene a México calificado en el nivel más alto, de los emisores “de solvencia notable”.

En el comunicado, dirigido por Jaime Reusche, analista soberano, destacan que la perspectiva podría regresar a Estable si se recupera la confianza en la habilidad del gobierno para establecer e implementar políticas predecibles.

Además, comenta que un crecimiento más alto y sostenido, junto con un fortalecimiento considerable del balance general del gobierno, podría, al paso del tiempo, dar lugar a un alza de la calificación, lo que, dice, “no es probable en el futuro cercano”.

En el análisis, explican que las acciones u omisiones de las autoridades podrían llevar a Moody’s a una acción crediticia —recorte— derivada de la incertidumbre por tensiones inherentes a la política gubernamental y su impacto en el sentimiento de los inversionistas.

Descontado por mercado

Estrategas de Barclays y BNP Paribas concuerdan con que los títulos de México tienen meses cotizando como si el emisor tuviera una calificación inferior en un escalón, en “BBB”.

Desde Nueva York, el jefe de Research para América Latina en Barclays, Marco Oviedo, explica que la reacción de Fitch fue sin duda acelerada por la amenaza de las tarifas por parte de Estados Unidos, lo que complica todavía más el panorama para el desempeño de México en la administración actual.

Mientras que el economista en jefe para México de BNP Paribas, Joel Virgen, confió en que las autoridades no serán indiferentes ante el anuncio de las calificadoras, lo tomarán como constructivo para rediseñar estas acciones de calificación sobre la nota mexicana, puede generar una respuesta constructiva de política pública hacia Pemex y un replanteamiento de la estrategia hacia la petrolera.

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