En el primer semestre del 2020, la agencia Fitch Ratings condujo la mayor degradación de calificaciones soberanas que cualquier año completo anterior, como consecuencia de la presión ejercida en las finanzas públicas mundiales por la pandemia del coronavirus.

El 15 de abril la agencia recortó la nota soberana de México de “BBB” con perspectiva Negativa a “BBB-” con perspectiva Estable, indicando a los inversionistas que la capacidad de pago del país está en el nivel más bajo del grado de inversión, y con una perspectiva donde no hay riesgo a la vista de un nuevo recorte.

Esta presión originó también que la misma firma pusiera a 40 emisores soberanos en perspectiva Negativa, esto implica una de tres posibilidades de sufrir un recorte; otro récord en términos absolutos para la cartera calificada, por la firma desde 1914.

En un análisis liderado por el director mundial de calificación de soberanos en Fitch, James McCormack, resalta que los gobiernos están asumiendo el efecto combinado de los costos de recesiones severas y de las crisis de salud.

Subrayan que los gobiernos emergentes, en particular, han enfrentado adicionalmente tensiones financieras externas, así como fluctuaciones de los precios de materias primas y cambios de apetito por el riesgo, generando tensiones adicionales que están dejando a los gobierno con una mayor carga de deuda.

De acuerdo con un análisis de la agencia, las rebajas de calificación en el primer semestre del 2020 se concentraron en las calificaciones de emisores en la categoría “B” y más bajas y concentrado en América Latina, Medio Oriente y África.

Los vulnerables de América Latina

En el análisis destacan que el Covid-19 y la caída de precios de commodities, especialmente del petróleo, han alimentado la volatilidad e incertidumbre del mercado, exacerbando la presión sobre los emergentes.

“Los gobiernos de América Latina se encuentran generalmente en una posición de debilidad para responder a los choques pues cuentan con balances fiscales en peores condiciones que en el 2008 (...) y una caída en los ingresos relacionada con los precios de los commodities, como la actual, acentúa los retos fiscales”, consigna.

De acuerdo con la información de Fitch, entre los países a quienes la agencia recortó la nota en el primer semestre están: Chipre; Colombia; Croacia; India; Italia; Marruecos; México, Rumania; y Uruguay, todos ellos aún conservan el grado de inversión.

Mapa de retos

En otro análisis, Fitch mapea los países de América Latina en función de los déficit fiscales. Así, ubica entre los más expuestos y con menos acceso al mercado a Argentina; Ecuador y Surinam. Todos tienen notas especulativas y con nomenclatura RD que indica “incumplimiento inminente de compromisos financieros”.

En otro escalón, los de altos déficits,aún con políticas fiscales: Bolivia (“B-”, Negativa) y Uruguay (“BBB-”, Negativa).

En la clasificación de altos déficits y progreso insuficiente para estabilizar la deuda localiza a Brasil (“BB-”,Negativa) y Costa Rica (“B”, Negativa); y en otro escalón de menos riesgo, los de déficit moderado e incertidumbre en los prospectos de estabilización de deuda a Colombia (“BBB”, Negativa) y Panamá (“BBB”, Negativa).

Otro más, donde se encuentra solamente México, y supone que ya lograron estabilizar su deuda pero “cuentan con pasivos contingentes riesgosos”, la nota soberana es de “BBB-”, Estable.

Entre los mejor posicionados pero con un riesgo de deterioro a la vista, localizan a Chile (“A-”, Negativa); Paraguay (“BB+”, Estable) y Perú (“BBB+”, Estable).

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