La Reserva Federal (Fed) no cambiará sus tasas de interés ni su política de compras de activos para ayudar al gobierno de Estados Unidos (EU) a afrontar los crecientes déficits, dijo Christopher Waller, en su primer discurso como miembro de la junta de gobernadores del banco central estadounidense.

“En vista de los enormes déficits fiscales y del aumento de la deuda federal, ha emergido la idea de que la Fed sucumbirá a las presiones para mantener bajas las tasas de interés a fin de pagar las deudas y que mantendrá sus compras de activos para financiar al gobierno federal (...) Mi objetivo hoy es definitivamente terminar con esa idea. Simplemente es errónea. La política monetaria no ha sido ni será conducida por estos propósitos”, comentó Waller ante el Peterson Institute for International Economics.

Las herramientas de política monetaria, afirmó, están planteadas “sólo para cumplir” con los mandatos de la Fed de lograr el pleno empleo y una inflación estable.

Se trata de los primeros comentarios de Waller desde que se sumó a la junta de gobernadores de la Reserva Federal en diciembre, luego de desempeñarse como vicepresidente ejecutivo y director de consultoría de la Reserva Federal de Saint Louis.

En sintonía

Por otro lado, Waller enfatizó en su discurso que, en este momento, la Fed “está en un largo camino antes de empezar a subir sus tasas de interés”, en declaraciones consistentes con las de otros gobernadores del organismo.

Por su parte, el presidente de la Fed, Jerome Powell, declaró recientemente que el banco central estadounidense no alzará las tasas de interés hasta que la economía se haya recuperado casi por completo de los daños económicos de la pandemia de Covid-19.

“A largo plazo, hemos establecido una prueba que nos permitirá subir las tasas de interés. Así que, de manera gradual y con gran transparencia, cuando la economía se haya recuperado casi por completo, retiraremos el apoyo que proporcionamos durante los momentos de emergencia”, señaló Powell.

Asimismo, reiteró el plan de la Fed de reducir sus compras mensuales de bonos por 120,000 millones de dólares después de que la economía estadounidense haga “progresos adicionales sustanciales hacia nuestros objetivos de máximo empleo e inflación anclada firmemente en el objetivo de 2 por ciento”.