La Reserva Federal (Fed) volvió a enfrentarse el jueves a una demanda de liquidez mayor a la esperada, por lo que realizó una tercera subasta para mantener lubricado el sistema financiero y controlar las tasas de interés. El banco central de Estados Unidos cubrió 75,000 millones de dólares, frente a 84,000 millones que solicitaron bancos y empresas. El total asciende a 203,000 millones. Pero no quedará ahí, pues para este viernes se espera otra inyección.

El mecanismo que se está utilizando para calmar la tensión consiste en la recompra de deuda a cambio de efectivo, para así empujar a la baja el costo del crédito a muy corto plazo. Se trata de operaciones de mercado muy rápidas y temporales, a las que no se recurría desde la pasada crisis del 2008. “Si experimentamos otro episodio de presión, contamos con las herramientas para corregirlo y no dudaremos en hacerlo”, garantizó el jefe de la Fed, Jeremy Powell.

La primera subasta para inyectar liquidez se realizó el martes, por valor de 53,000 millones, frente a 75,000 millones ofrecidos por la Fed. La demanda en la segunda, un día después, se aproximó a 80,000 millones. A la vista de las solicitudes hechas el jueves por bancos y empresas, se realizará una cuarta intervención en el mercado antes del fin de semana. La tasa de interés de fondos federales está ahora entre 1.75 y 2 por ciento.

Powell explicó que va a seguir muy de cerca cómo evoluciona la situación durante las próximas seis semanas, por si la Fed tiene que decidir en su próxima reunión que es necesario volver a elevar el balance como solución a más largo plazo, más que reducir las restricciones que se aplican a la banca.

Powell, en términos generales, trata siempre de mostrar que no va a reaccionar en exceso o por defecto antes situaciones puntuales de volatilidad. Es el argumento que utiliza para justificar la estrategia de paciencia que utilizó a comienzos de año.

La Fed aseguró que este incremento repentino de la presión no tendrá implicaciones ni para la economía ni para la política monetaria, al tiempo que confía en que las tasas vuelvan a converger hacia el nivel de referencia. Sin embargo, analistas tratan de entender si esta necesidad de liquidez se debe a un error de cálculo del banco central, al retirar los estímulos, o si es síntoma de problema mayor. (Con información de El País)