Con decisión unánime, la tercera consecutiva, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) incrementó el objetivo de la Tasa de Fondos Federales en 25 puntos base, para dejarlo en un rango que va de 2 a 2.25 por ciento. Éste es el mayor nivel donde se ha ubicado la tasa en una década.

Además, el Comité anticipó que podría venir un incremento adicional en el rédito en lo que resta del año, que llevaría la tasa a 2.4% al cierre del 2018.

El sesgo del anuncio, el sexto del año, fue visto por analistas de Pantheon Macroeconomics y Deutsche Bank como más hawkish, que significa más propenso a subir tasas.

El anuncio se convierte en el tercer incremento de tasas en el que participa Jerome Powell como presidente del Fed y suma ocho alzas que dirige el Comité desde que inició el proceso de normalización de tasas, en diciembre del 2015.

En el comunicado, los miembros del FOMC sostuvieron que “la política monetaria se mantiene en una posición acomodaticia, que permitirá apoyar las condiciones del mercado laboral y sostener el retorno al objetivo de inflación de 2 por ciento”.

De acuerdo con sus previsiones, reflejadas en los llamados dot plots, el rédito de Estados Unidos cerrará el año en 2.4%, una tasa que está por arriba de lo que ellos mismos previeron en marzo, cuando estimaban que el rédito promediaría en 2.1 por ciento.

Impacto en créditos

Media hora después de divulgar el anuncio monetario, el presidente de la Fed, Jerome Powell, dirigió una conferencia de prensa donde reconoció que esta nueva alza de tasas sí tendrá un efecto en los créditos de los clientes de la banca.

Sin embargo, descartó que tenga intención de enfriar el ritmo de la actividad económica de Estados Unidos.

Observó que al banco central sí le interesa el impacto que tendrá este incremento de tasas en mercados emergentes, pero matizó que el efecto en este tipo de economías dependerá de la fortaleza con que han sido gestionadas.

Detalló que si las economías emergentes cuentan con estabilidad y solidez en sus variables externas, la presión del aumento de tasas de fondos federales de Estados Unidos será manejable.

Sí pondrá presión sobre los emergentes que son altos deudores, reconoció, en particular los que tienen vulnerabilidades por su déficit y alta inflación.

“Pero hemos sido muy transparentes para anticipar y explicar cuando tomamos la decisión de subir tasas, detallamos las razones, siempre sostenidas en el desempeño de nuestra economía y de la tendencia de la inflación de Estados Unidos. Somos tan transparentes como hemos podido”, aseveró.

Sobre la escalada de tensión comercial entre Estados Unidos y China, advirtió que “un mundo más proteccionista generará un contexto negativo para Estados Unidos, para los mismos trabajadores estadounidenses y para el mundo en general”.

El aumento de tasas se fundamenta en cuatro evidencias, consignó el banquero central: un mercado laboral sólido y en expansión; un panorama económico de mediano plazo que se ha fortalecido con el estímulo fiscal; presiones en la inflación y sus expectativas, así como la lectura del contexto financiero internacional.

Desaceleración y tasas arriba, de aquí al 2020

En el transcurso del año, el FOMC programa cuatro de los ocho anuncios monetarios con actualización de expectativas sobre variables macro y la tasa de fondeo. Expectativas que son resultado de encuestas entre los miembros del Comité con poder de voto, que son recogidas y divulgadas en los llamados dot plots.

En el registro de la encuesta anterior, en junio, previeron dos alzas más de tasas en lo que resta del año, una previsión similar a la que tenían en diciembre. Una de estas alzas se completó.

En la actualización de septiembre, previeron un aumento más en el año que llevaría la tasa a 2.4% al cierre del 2018, y anticiparon tres en el 2019 y una más en el 2020. Según sus pronósticos, quedaría la tasa en 3.4 por ciento.

Ahí mismo, elevaron nuevamente su previsión de crecimiento a 3.1% para este año, desde 2.8% que previeron en junio. éste es el tercer incremento en sus pronósticos para el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos en lo que va del año, desde 2.5% que estimaron en diciembre pasado.

Confirman una desaceleración para los próximos tres años, que llevaría al PIB a una expansión de 2.5% en el 2019; 2% en el 2020, y 1.8% en el 2021.

Previeron que la tasa de desempleo cerrará el año en 3.7%, nivel que es superior a 3.6% proyectado en junio.

Mantuvieron sin cambio su pronóstico de inflación anual a 2.1% para este año, la bajaron a 2% para el 2019 y la dejaron sin cambio en 2.1% para el 2020 y el 2021.

Quedan dos anuncios en el año

El detalle de esta reunión, con su exposición de motivos, será divulgado en la segunda semana de octubre, en las minutas.

Según el calendario del FOMC, quedan aún dos reuniones con sus respectivos anuncios monetarios, una en noviembre, a realizarse los días 7 y 8 y la otra en diciembre, la última del año y que tiene programada actualización de los dot plots y conferencia de prensa del banquero central.

Cabe recordar que el presidente de la Fed, Jerome Powell, envió señales desde su designación de que se inclina por una normalización gradual de la política monetaria y la reducción de la hoja de balance “siempre que la economía siga evolucionando de forma favorable”.

El anuncio de alza de tasas en septiembre es el primero tras la crítica que hizo en agosto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en entrevista con Reuters, cuando aseguró “no sentirse entusiasmado” con las dos alzas de las tasas de interés que se habían completado hasta ese momento.

La norma no escrita en Estados Unidos es que los mandatarios no suelen comentar sobre las decisiones de la Reserva Federal, pues se trata de un banco central autónomo e independiente.

El FOMC de la Fed confirma en el comunicado que son la situación de la economía en marcha, la tendencia de la inflación y la salud del mercado laboral, los indicadores que guían su decisión sobre las tasas.

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