Arriesgándose a enfrentar la ira de los políticos y la reputación del banco central por mantener la estabilidad de precios, tres funcionarios de la Fed impulsan planes para alentar el empleo que explícitamente permiten que la inflación supere la meta del organismo monetario, de 2.0 por ciento.

Los inversionistas se preguntan en qué magnitud, y por cuánto tiempo, permitiría la Fed que la inflación se acelere a fin de alentar el endeudamiento, la inversión y las contrataciones.

En teoría, una mayor cantidad de gente empleada implica una mayor producción, lo que debería reducir la brecha entre lo que realmente producen los trabajadores estadounidenses y su potencial.

La Fed redujo las tasas de interés oficiales a cerca de cero por ciento hace casi cuatro años y desde entonces ha comprado valores por unos 2.3 billones de dólares para reactivar la economía, profundizando la incursión del banco central en aguas desconocidas.

Como la economía estadounidense sigue recuperándose solo lentamente, el mes pasado la Fed dijo que seguiría comprando bonos hasta ver una mejora "sustancial" del mercado laboral, lo que según muchos inversionistas, alentará la inflación, que actualmente se ubica debajo de la meta del 2.0 por ciento.

Desde el anuncio, los responsables del banco central han estando aclarando sus posiciones.

El jefe de la Fed de Minneapolis, Narayana Kocherlakota, dice que él toleraría una inflación de 2.25%, mientras que John Williams de la Fed de San Francisco dice que le parece bien un 2.5 por ciento.

La volatilidad del mercado de bonos sugiere que los inversionistas están ajustando sus apuestas sobre las verdaderas intenciones del presidente de la Fed Ben Bernanke y su núcleo de funcionarios, y si podrán controlar la inflación cuando llegue el momento.

Si bien las metas de inflación son un pilar de los bancos centrales a nivel internacional por décadas, la Fed sólo este año adoptó un objetivo explícito para la inflación. Pero también, a diferencia de muchos de sus pares, la Fed está encargada no solo con mantener los precios estables, sino también con maximizar el nivel de empleo.

En agosto, la medida preferida de la inflación anual de la Fed, el índice de precios basado en el consumo personal del Departamento de Comercio, mostró un alza de solo 1.5 % para el año en agosto, mientras que el índice de precios al consumidor (IPC), del Departamento de Trabajo, se incrementó 1.7 por ciento.

La lectura de septiembre del IPC se conocerá en breve y se prevé que refleje una inflación anual de 1.9 por ciento.