Los hogares mexicanos recibieron el mayor flujo mensual de remesas en la historia durante marzo, que según cifras oficiales del Banco de México (Banxico) ascendió a 4,016 millones de dólares.

Los envíos de connacionales que trabajan en el exterior se dispararon 49% respecto del registro del mes anterior, el mayor incremento mensual desde 1995, cuando comenzaron a estandarizar la medición de estas entradas.

El flujo mensual sorprendió ante las expectativas que tenían analistas, incluso del Banco Mundial, que hace dos semanas estimó que bajaría la entrada de migradólares desde marzo, al tomar en cuenta que en ese mes inició el cierre de actividades económicas en Estados Unidos para limitar el riesgo de contagio del Covid-19.

Desde Nueva York, el economista para América Latina en Goldman Sachs (GS), Alberto Ramos, destacó que a este sólido flujo de remesas en marzo hay que agregar el impacto positivo que generó en los receptores un peso débil frente al dólar.

“Ante la depreciación de 12.4% del peso frente al dólar observada sólo en marzo, tenemos un crecimiento de las remesas en moneda local de 55.1% anual”, aseveró, pues, como ha explicado anteriormente, al ingresar los recursos al país, las familias receptoras los cambian por pesos mexicanos para gastarlos.

El estratega de GS reconoce que “es difícil enmarcar la significativa aceleración de las remesas en marzo tomando en cuenta las condiciones del mercado laboral y el sentimiento en Estados Unidos.

“Suponemos que quizá los trabajadores mexicanos enviaron parte de sus ahorros acumulados a sus familias en México, ante el temor de un deterioro significativo de las perspectivas de empleo e ingresos en Estados Unidos, donde radica la gran mayoría de los originadores de remesas”, consignó.

Positivo giro por familia

Con el dato histórico de marzo, el registro de los primeros tres meses del año del flujo de remesas suma 9,293 millones de dólares, un acumulado que tampoco tiene precedentes.

La información del Banxico actualizada a marzo muestra que cada una de las 1.8 millones de familias del país que reciben remesas captó un giro promedio de 378 dólares en el mes. Éste es el ingreso medio mensual más alto desde agosto del 2019 cuando cada hogar en México recibió 343 dólares, y también se inscribe como el más alto de la historia.

Esta entrada de dólares tuvo un rendimiento también sin precedentes para las familias receptoras, al agregar el efecto cambiario y cruzarlo con la baja inflación, que se ubicó en 3.25 por ciento.

Según los cálculos de Ramos, los mexicanos receptores de remesas vieron un fortalecimiento de 50.2% anual en términos reales, comportamiento que se espera que continuará lo que resta del año, con una inflación baja y un tipo de cambio depreciado frente al dólar.

Apoyará al consumo interno

De acuerdo con Juan Carlos Alderete, director de Investigación Económica en Banorte-IXE, la “sorpresa positiva” que representó este flujo de remesas “es muy relevante, ya que estos recursos apoyan al consumo interno particularmente de las personas de bajos ingresos, que son el segmento donde se encuentran los receptores en México”.

No obstante el dato significativamente positivo, destacó que, “más pronto que tarde, el impacto del paro de actividades económicas para limitar los contagios del Covid-19 comenzará a sentirse en el flujo de remesas a México”, que estima que será mayor al observado en la crisis del 2009.

Aparte, la directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller, matizó que “no es la primera vez que las remesas se incrementan en un periodo de inicio de crisis, pues en el 2008 subieron 11.41% en dólares respecto al mismo mes del año previo. Y un mes después, esto en noviembre, las remesas empezaron a caer de manera anual para seguir a la baja hasta marzo del 2010.

Detrás del salto

Desde su cuenta oficial de twitter, Jonathan Heath explicó que “hay varias hipótesis que pudieran explicar el envío extraordinario de remesas a México en marzo. Primero, la depreciación del tipo de cambio que incentivo mayores envíos”.

Para argumentarlo, consignó que hubo un mayor envío de remesas a países con mayor depreciación de la moneda.

Ofreció como una segunda hipótesis que “muchos mexicanos decidieron regresar a México en marzo ante la crisis sanitaria y por pérdida del empleo. Éstos enviaron sus ahorros previo para evitar viaje con efectivo y ser asaltados”.

La tercera teoría, continúo Heath, “es casi un hecho que los flujos de remesas van a disminuir drásticamente a partir de abril ante el incremento súbito y drástico en el desempleo en Estados Unidos. Se anticipa una caída mayor a la del 2009, dado que se espera una recesión más profunda ahora”. En el 2009, como consta en información del Banco de México, la contracción del envío de remesas fue de 15.9 por ciento.

Cuarto, finalizó en su comentario Jonathan Heath, “se espera que la recuperación en el envío de remesas será más lenta en esta ocasión, ante mayores complicaciones en el mercado laboral de Estados Unidos, según información de Jesús Cervantes, especialista en remesas del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos”.

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