La factura que cobrará la pandemia por el Covid-19 en la economía será menos severa en los países que otorgaron respuestas más sólidas para atención médica y que desplegaron estímulos al consumo en el primer año del choque,  concuerdan economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Reserva Federal de San Francisco y el Instituto para las economías en transición del Banco de Finlandia.

En estudios separados, donde analizan el daño económico que han vivido los países que protagonizaron epidemias, concuerdan que el efecto negativo del cierre de actividades en el PIB, desempleo y deuda, puede tomar varias décadas.

En un documento de trabajo del Banco de Finlandia, sostienen que una vez aplicados los estímulos fiscal y financiero, la recuperación en consumo, inversión y comercio se retoma rápidamente. “Pero no lo suficiente como para restaurar las condiciones previas al choque”.  De hecho, los autores del estudio del Banco de Finlandia, Chang Ma, John Rogers y Sili Zhou, destacan que la recuperación del crecimiento del PIB es rápida, pero la producción todavía se mantiene debajo del nivel previo al choque, aún cinco años después.

En un post del Blog Institucional del FMI, plantean que el colapso rápido que suelen presentar la producción, el comercio y el empleo tras el episodio de emergencia sanitaria “puede ser revertido en la medida que se controle la epidemia”. Sin embargo, la revisión de 15 epidemias históricas muestra que “puede tomar una generación o más, recuperar los niveles económicos previos”.

En el estudio, analizan 15 epidemias en el mundo que arrojaron al menos 100,000 muertos y encuentran que las epidemias tienen el efecto opuesto al de las guerras, aunque ambos eventos generan pérdidas masivas de vida.

Tras una emergencia sanitaria, se alarga el desempleo, hay una baja persistente de los salarios reales y viene un deterioro en los niveles de vida de la sociedad que alimenta la desigualdad. Despúes de una guerra, hay destrucción de capital que lleva a un rebalanceo de retornos de trabajo y de riqueza.

En el análisis del FMI destacan que “las políticas contracíclicas fiscal y monetaria que han aplicado los países sí pueden impulsar la deuda y reducir los ahorros nacionales, pero podrían presionar las tasas de interés. Esto podría concluir en un periodo largo de tasas de interés bajas que facilitarán a los gobiernos pugnar  sus balances públicos”.

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